Hay un libro que el hijo de Mario Vargas Llosa le dedicó a una de las estrellas (Eduardo Galeano) del foro anti-Davos, que culminó ayer en Porto Alegre y que es casi una definición de sus participantes: «El manual del perfecto latinoamericano». Allí estuvo, según una agencia siempre ponderada desde el oficialismo («Infosic»), como delegada especial del gobierno argentino, la esposa del Presidente, Hilda Chiche Duhalde, mujer sin cargo público pero no por eso menos importante. Era una forma de compensar el viaje «capitalista» que hizo Duhalde a Suiza, demostrar en qué lugar tenemos el corazón (los Duhalde, claro) y, de paso, aceptar como masoquistas el repudio de los congresales asistentes por haber pactado con el FMI, hecho que no provocó la misma repugnancia cuando fue realizado por Brasil y Lula por un monto más significativo y duradero.
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Según «Infosic», Chiche salió del país en el más absoluto secreto, el domingo pasado, en un vuelo que partió de la terminal militar de Aeroparque, la misma que se utiliza para el despacho del Tango 01 y toda la flota presidencial.
La supuesta intención de pasar casi una semana en Brasil fue explicada en relación con un tiempo de descanso. Pero el hecho es que la información habla de un viaje precisamente a Porto Alegre, donde se desarrolla la cumbre.
Chiche, junto a una prima y una amiga cercana que no pertenece al ámbito político, abordó discretamente un avión particular ayer por la mañana, en el sector militar del Aeroparque Metropolitano, desde donde la máquina salió con destino a la localidad brasileña. Se debe recordar que el Presidente, cuando era gobernador y candidato, viajaba a Brasil a distintos spa con propósitos de dieta y distracción.
• Decisión
Una fuente del gobierno comentó que la primera dama viajó con la previsión de retornar no antes del sábado.
Allegados señalaron que la esposa del Presidente viajó esta semana «a algún lugar de la costa a descansar y pensar en sus próximos pasos», tras lo cual admitieron que no estaba previsto «hacer precisiones» sobre la actividad de Chiche.
La decisión de la esposa del Presidente, siempre según «Infosic», no sólo sorprendió por el carácter misterioso del traslado -realizado de manera imprevista y en un avión particular, según pudo saberse-, sino porque extrañamente optó por no esperar la llegada de su marido, que a las 9.15 de ayer regresó al país desde Davos.
La salida hacia Porto Alegre un día antes que el regreso de la comitiva que viajó al Foro Económico Mundial, en Davos, podría explicar por qué Chiche decidió a último momento no viajar con su marido a Suiza, a pesar de integrar originalmente el listado de quienes lo acompañarían.
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