Larreta acepta la cuarentena y suspende clases por tres días

Intensificará controles en 71 accesos a la Ciudad y en el transporte público. Confinamiento también el fin de semana del 5 y 6 de junio.

Acuerdo. Horacio R. Larreta finalmente aceptó suspender clases.

Acuerdo. Horacio R. Larreta finalmente aceptó suspender clases.

Horacio Rodríguez Larreta finalmente adhirió a las medidas anunciadas anoche por Alberto Fernández, en una decisión donde la suspensión de las clases con asistencia a las aulas fue lo más discutido en el Gobierno porteño, pero será sólo por los tres días hábiles de la semana que viene, ya que se repuso el feriado del lunes próximo. En los anuncios se incluyó también un confinamiento de fin de semana para el 5 y 6 de junio, una medida que había propuesto la Ciudad de Buenos Aires, pero finalmente se extendió.

El jefe porteño explicó anoche en una conferencia de prensa, que las medidas fueron consensuadas y remarcó la necesidad de esos acuerdos. Dijo que los casos habían empezado a bajar pero volvieron a subir con un promedio diario de 2.500 casos por día. “No preocupa mucho porque se suma al aumento de la ocupación de las camas de terapia intensiva”, detalló Larreta.

Para anunciar la suspensión de la presencialidad en las aulas, el jefe porteño dijo que se “reprograma el calendario escolar”, que no habrá clases miércoles, jueves y viernes, pero que esos días se recuperarán del 20 al 22 de diciembre próximo y que el 31 de mayo será lo primero que se retomará tras el confinamiento.

“Desde la Ciudad vamos a acompañar estas medidas que son adicionales a las ya vigentes”, dijo el jefe porteño y enumeró : estarán prohibidos los encuentros sociales en espacios abiertos y cerrados; transporte público exclusivo para los trabajadores esenciales y solo se permite circulación para actividades de cercanía como ir a comprar algo o a la plaza del barrio a caminar, sin permanencia; se cerrarán con un vallado 71 accesos y egresos a la Ciudad, de 127 y los habilitados quedan para quienes tengan permisos; comercios esenciales van a seguir abiertos con los protocolos vigentes y los no esenciales pueden trabajar, de la puerta hacia afuera; los locales gastronómicos podrán trabajar en la modalidad de delivery o retiro en el local, y de la puerta para afuera; la construcción y la industria, van a estar limitadas de acuerdo a lo establecido por el DNU del Gobierno nacional; van a cerrar los clubes y no estarán habilitadas las ceremonias religiosas; también cerrarán en plazas los patios de juegos y allí no se podrán realizar encuentros sociales;en los edificios quedan cerrados los espacios comunes para evitar las reuniones sociales, que no están permitidas en el ámbito privado.

Con algunos reparos y una extensa discusión en la mesa de su gabinete, Larreta decidió aceptar las medidas restrictivas por 9 días, que Alberto Fernández decidió ayer por la tarde, cuando aún se trataba de comprender el diseño que había difundido la Ciudad de Buenos Aires para una cuarentena de fin de semana.

La coincidencia mayor entre Nación, Provincia y Ciudad de Buenos Aires, fue, claro que “la situación sanitaria está complicada”. Después de todo, el propio ministro de Salud porteño, Fernán Quirós, había anticipado que si la curva de contagios permanecía sin mostrar tendencia a bajar, el Gobierno porteño iba “ a acompañar las medidas que tome la Nación”. Un giro oportuno ante la gravedad impactante de la segunda ola de la pandemia que esta semana mostró sus peores marcas en la Argentina.

Si bien el Gobierno porteño pretendía un confinamiento casi total para los fines de semana y algunas medidas restrictivas para comercios, de lunes a viernes, la propuesta de una cuarentena de 9 días, con feriados en el medio, no fue difícil de aceptar. Lo que sí ya había decidido Larreta es que las medidas tengan un plazo definido y ese plazo se cumpla. Es decir, si el confinamiento tiene fecha de vencimiento, que al día siguiente comiencen a retomarse las actividades económicas y se abran las aulas.

Otra coincidencia importante para acordar medidas preventivas de contagios de coronavirus, fue la de controlar más el uso del transporte público como también los accesos y egresos entre la Ciudad y la provincia de Buenos Aires.

El secretario de Seguridad porteño, Marcelo D’Alessandro, ayer mismo adelantó que “se cerrará la mayor cantidad posible de ingresos a la Ciudad” y admitió que se evaluaba “un cierre más estricto el fin de semana entre jurisdicciones”, de manera que “la circulación se va a controlar mucho más”.

D’Alessandro aseguró que “se va a controlar de forma muy estricta la veracidad de las actividades esenciales que permiten esa circulación” y que se pondrá “a disposición de la Justicia a quienes infrinjan el decreto” y se “decomisarán los autos de quienes estén circulando sin el permiso correspondiente”.

El funcionario, ante las radios, aseguró que con las nuevas medidas no se apuntará “desde lo punitivo sino desde la concientización”, pero dijo que “hay que ser duro con aquellos que no cumplen”. Para el secretario de Seguridad, “hay que distinguir al imbécil que hace una fiesta clandestina del comerciante que quiere sobrevivir con su comercio”.

El tema más resistido por el Gobierno porteño fue el de las clases presenciales. En su propuesta inicial apenas cedía a enviar al aprendizaje virtual a los alumnos de los últimos años de la secundaria. Sin embargo, la decisión del Gobierno nacional de reponer el feriado puente del próximo lunes 24, deja a las escuelas con tres días de clases nada más. Fue una discusión con varias aristas dentro del gabinete de Larreta, pero en definitiva, la suspensión por tres días no es dramática en este momento. De todos modos la decisión final sobre el funcionamiento de las aulas en la Ciudad de Buenos Aires, quedó, para el Gobierno porteño, supeditada al alcance del confinamiento que dispusiera Alberto Fernández. “Si la medida es a nivel nacional, vamos a tener que adherir”, explicaron funcionarios de la Ciudad.

Así, el jefe porteño esperó anoche el anuncio de Alberto Fernández para decidir en qué momento haría su discurso.

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