17 de julio 2008 - 00:00

Cobos intentó cambiar proyecto oficial; PJ y oposición dijeron no

Pasada la 1.30 de esta madrugada, los votos en el Senado para ratificar la Resolución 125 de retenciones móviles para las exportaciones de granos estaban empatados 36 a 36, sobre un total de 72. Ante esa situación, Julio Cobos estaba forzado a definir ese empate. El vicepresidente hizo saber al kirchnerismo que, ante esa eventualidad, quería pedirles a los bloques un cuarto intermedio para negociar modificaciones en el proyecto de Cristina de Kirchner. Pero ni el oficialista Miguel Pichetto ni el radical Gerardo Morales estaban dispuestos a concederle esa oportunidad. Decidieron obligarlo a definirse en el recinto por sí o no. El mendocino no quiere rifar en esta ley su carrera política ya que pretende volver a ser gobernador por su provincia. Mientras se agotaba la lista de oradores en una lenta y exasperante sesión que el gobierno quería prolongar, anoche las negociaciones continuaban, pero todo estaba en manos de Cobos, que guardaba, hermético, su opinión. Si apoyaba el proyecto oficial, o no, y habilitaba el debate del proyecto de la oposición.

Hasta ese momento la guerra por las retenciones entre el gobierno y el campo le devolvía a Ramón Saadi un protagonismo en el recinto del Senado que había perdido hace años. Ayer, todos los senadores esperaron hasta las 20.45 para escuchar su escueto discurso de cinco minutos donde confirmó las sospechas que existían desde hace una semana: su voto a favor del gobierno.

Con ese voto el kirchnerismo respiró aliviado; recuperaba oxígeno para la votación.

Con un tono cansino, casi como cumpliendo una obligación incómoda que adquirió quizás cuando su hermana Alicia (jefa de su despacho) negoció su vuelta a la política con la Casa Rosada, el catamarqueño arrancó. «Para algunos en esta pelea era todo era blanco o era negro. Nos encontramos tratando distintos proyectos, tratando de equilibrar entre todos cuál es el mejor. Quizás si no se da en esta oportunidad o en esta sesión, no tengo dudas de que se dará en otro momento», dijo.

En todo instante Saadi intentó explicar su voto sin agredir al campo. Un imposible. «Los productores han iniciado y han impulsado la recuperación de nuestro país juntamente con otros sectores de la vida nacional. Es cierto que lo han ayudado medidas económicas tomadas por este gobierno, pero esto no significa que no reconozcamos su trabajo», se disculpó.

«De cualquier manera nuestras políticas actuales todavía necesitan de perfeccionamiento. Es imprescindible avanzar con un programa nacional de desarrollo. Hoy lo hacemos con un proyecto de ley que implementa las retenciones como instrumento para despegar los precios nacionales de los internacionales», avanzó. Para entonces ya estaba confirmado que Saadi votaría a favor del gobierno, poco importaba el resto de su discurso.

Hasta tuvo tiempo en esos cinco minutos par alabar el plan de obras que Cristina de Kirchner quiso financiar con la recaudación de las retenciones móviles. Nadie le había pedido tanto: «Vamos a trabajarhacia adentro del sector agropecuario a través de compensaciones a los pequeños y medianos productores y la ejecución de obras de infraestructura, como financiamiento de hospitales públicos y la construcción de viviendas populares en ámbitos urbanos». Parecía un integrante del mismo gobierno que hasta ese momento lo había mantenido lo más lejos posible.

  • Remate

    Y llegó el remate final: «Voy a votar afirmativamente el proyecto que tiene media sanción en la Cámara de Diputados», cerró para luego criticar al otro catamarqueño Oscar Castillo, por no hablar sobre las rentas extraordinarias de Minera Bajo de la Alumbrera que, según él, se explotan en Catamarca sin control estatal.

    A Saadi lo siguió la puntana Liliana Negre de Alonso. En ella no hubo un solo elogio al proyecto oficial. Es más, criticó uno de los puntos de la ley más olvidados por los senadores: la ratificación de la delegación de facultades al Poder Ejecutivo para fijar en el futuro impuestos sobre las exportaciones o modificar alícuotas: «Esta ley está impactando la institucionalidad. Acá lo que tenemos que analizar es la delegación del artículo 2». También les respondió a los senadores que criticaron a la oposición por no haberse quejado hasta ahora por las retenciones. «Se dijo que no se había protestado antes por el tema retenciones. Yo he hablado con el senador Marino y hemos presentado un proyecto para reducirlas con la firma de la senadora Gallego y la senadora Pinchetti en 2005. No sé de qué hablan.»

    Antes se habían escuchado otros discursos en contra del proyecto, como el del cordobés Roberto Urquía, el dueño de Aceitera General Deheza que por estar involucrado en el negocio agrario renunció a la presidencia de la Comisión de Presupuesto y Hacienda y anunció su voto en contra.

    «La irrupción de China e India como consumidores, cambió los hábitos de consumo. El proyecto a mi juicio se avanzó con fletes y con compensaciones. Soy partidario de las retenciones móviles, pero cuidado con la progresividad y cuidado con la regresividad. Esto tiene que permitir el funcionamiento de los mercados a futuro», dijo. «Tenemos que corregir el incentivo que esta ley les da a los productores para incentivar también la siembra de trigo y maíz

    Tampoco ayudó al gobierno la salteña Sonia Escudero que anunció su voto en contra de la Resolución 125 y recordó una anécdota de sus viajes: «Estaba reunida con diputados alemanes en 2002, ellos querían saber si íbamos a pagar la deuda y nosotros le preguntamos cuándo iban a dejar de subsidiar al agro. El me dijo 'lo que es bueno para el campo es bueno para mí'. Y yo creo que Alemania es un gran país». Escudero también pidió modificar el artículo 2 del proyecto, donde se ceden facultades al gobierno, por inconstitucional.
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