El Ministerio de Espacio Público porteño dictó ayer una norma por la cual se cobrará una tasa, en la Capital Federal, a todos los productores e importadores que comercialicen productos envasados.
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Se trata de la primera norma en el país que promueve la reducción de basura desde el origen con el objetivo de proteger el medio ambiente, según explicó el ministro del área, Juan Pablo Piccardo, a este diario. La norma es un decreto que se publicó ayer, que por cierto está relacionado con la Ley de Basura Cero que sancionó la Legislatura el año pasado.
De acuerdo con la resolución, casi todas las empresas deberán pagar a la Ciudad de Buenos Aires una tasa por el envase que utilizan en función de que éste tiene un costo para ser reciclado o descartado. Ese impuesto se implementará en forma progresiva y una vez que la Facultad de Ingeniería termine un estudio para determinar qué tipo de envases deben pagar más y cuáles menos.
Propósito
«El objetivo es desincentivar la generación de basura, desde los productores e importadores, de todo artículo que produzca residuos por sus envases, tanto si generan costo de reciclado como de disposición final», explicó Piccardo.
El Ministerio de Espacio Público porteño dictó ayer una norma por la cual se cobrará una tasa, en la Capital Federal, a todos los productores e importadores que comercialicen productos envasados.
Se trata de la primera norma en el país que promueve la reducción de basura desde el origen con el objetivo de proteger el medio ambiente, según explicó el ministro del área, Juan Pablo Piccardo, a este diario. La norma es un decreto que se publicó ayer, que por cierto está relacionado con la Ley de Basura Cero que sancionó la Legislatura el año pasado.
De acuerdo con la resolución, casi todas las empresas deberán pagar a la Ciudad de Buenos Aires una tasa por el envase que utilizan en función de que éste tiene un costo para ser reciclado o descartado. Ese impuesto se implementará en forma progresiva y una vez que la Facultad de Ingeniería termine un estudio para determinar qué tipo de envases deben pagar más y cuáles menos.
Propósito
«El objetivo es desincentivar la generación de basura, desde los productores e importadores, de todo artículo que produzca residuos por sus envases, tanto si generan costo de reciclado como de disposición final», explicó Piccardo.
En otras ciudades del mundo ya se ha demostrado que se encarece el sistema de recolección de residuos con el aumento de envases de distintos materiales y por eso sobre algunos artículos ya se cobra al usuario un adicional por el costo de desprenderse del artículo o reciclarlo. En cambio, en la Ciudad de Buenos Aires, el impuesto lo deberán pagar las empresas.
Los envases que seguramente serán objeto de una tasa mayor son los plásticos, pero también la cuota se cobrará por latas, vidrios o cartones.
«Con la tasa se busca desalentar la generación de basura porque tiene cada vez más altos costos. Se va a reglamentar más adelante y se aplicará paulatinamente, desde los que más costo generan hasta los que lo hacen menos.»
Para el Gobierno porteño, esta parte de la reglamentación de la llamada Ley Basura Cero que tiende a reducir la cantidad de desperdicios que se producen a diario en el distrito, constituye la primera norma referida a los envases que se aplicará en la Argentina.
El jefe de Gabinete de Mauricio Macri, Horacio Rodríguez Larreta, explicó los alcances de la medida, el lunes, durante la exposición ante la Legislatura porteña, cuando concurrió a brindar un informe de los primeros seis meses de gestión en la Capital Federal.
Contribución
El decreto obliga a efectuar periódicamente «una contribución económica al sistema público de gestión de residuos a efectos de cubrir parcial o totalmente los costos atribuibles a la gestión de los mismos». Se fundamenta en los criterios de «Contaminadorpagador», para imponer que quien pone un producto en el mercado que con su uso se convierte en residuo, se hará responsable de él durante todo el ciclo de vida; «Responsabilidad compartida» y «Sustentabilidad».
Para implementar el impuesto, el Gobierno porteño no requeriría de la aprobación de la Legislatura, ya que para el caso está facultado en la norma de basura cero.
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