28 de marzo 2005 - 00:00

Comentarios políticos de este fin de semana

(Categorización: IMPRESCINDIBLE, BUENO, REGULAR, PRESCINDIBLE)

Donald Rumsfeld y Jorge Bergoglio
Donald Rumsfeld y Jorge Bergoglio
MORALES SOLA, JOAQUIN
«La Nación»

BUENO: Joaquín Morales Solá exhibió en su columna de ayer una notoria contradicción del gobierno en su agresiva política hacia el Vaticano. Se preguntó atinadamente: «¿Por qué cesantean a Baseotto y, en cambio, reciben a Bonafini en la Casa de Gobierno después de que ultrajó al Papa?». La nota de este domingo se salvó con este comentario.

El resto es información ya conocida, referida especialmente al conflicto entre el oficialismo y la Iglesia. Esa pelea, es cierto, no podría ser más inoportuna. No sólo se libra en Semana Santa sino que se desató cuando el Papa recoge de todo el mundo buenas intenciones por su salud. En ese clima, no sólo el gobierno rompe con la Santa Sede sino que, además, uno de sus pr incipales voceros, Horacio Verbitsky, le dedica un libro al cardenal « papabile» Jorge Bergoglio tratándolo de entregador de jesuitas durante el gobierno militar, con información que hasta los íntimos del autor ponen en duda.

En cuanto a Morales Solá, su columna se dedicó también a la visita del secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, sobre la que aporta más opiniones que datos. La nota del periodista parece haber sido elaborada con días de anticipación (acaso por el feriado religioso). Sólo así se explica que haya dejado a su venerado Roberto Lavagna en manos del controvertido Hugo Moyano sin dedicar una sola línea a defender al ministro en la discusión sobre la puja salarial.

GRONDONA, MARIANO
«La Nación»

REGULAR: Llegó tarde pero bien, Grondona, a la idea de que el gobierno de Néstor Kirchner es «bipolar». Es decir, que cultiva el doble discurso lanzando ataques y desmintiéndolos o moderándolos luego a través de la prensa amiga. O al atacar al Fondo Monetario Internacional pero pagándolemás generosamenteque cualquier otro gobierno de la historia. Para Grondona estas ambivalencias se deben a dos factores superpuestos. Por un lado, la psicología del Presidente. El ensayista dice que sería apresurado diagnosticar problemas de este tipo en la mente de Kirchner. En cambio, la «bipolaridad» podría consistir en una estrategia que pretende adecuar la política oficial a los humores cambiantes de cada circunstancia, aún a pesar de las contradicciones. Arriesga más que otras veces este pensador en su columna, a pesar de atribuir todo su planteo a una imprecisa «oposición», cuando queda claro que lo que escribió es el producto de su propia valoración.

VAN DER KOOY, EDUARDO
«Clarín»

PRESCINDIBLE:
El periodista del monopolio esta vez aporta nada más que una confirmación para una noticia importante, que adelantó en su Tapa Ambito Financiero el martes pasado: Cristina Kirchner ya aceptó ser la candidata a senadora del Presidente para las elecciones bonaerenses de este año. Inusual en él, Van der Kooy deja entrever cierto disgusto por la primera dama: le atribuye posibilidades por su cuidado en el marketing personal y «por la cuota de magia que tiene siempre el gusto popular» (como si hacer pasar a la senadora santacruceña por el paladar de los bonaerenses fuera tarea de magos). Después el columnista vuelve a sus clásicos. Por un lado, las metáforas malogradas, como la que le hace hablar de un «enredado damero» (¿cómo se hace para enredar cuadrados?).Por otro lado, la defensa de Rafael Bielsa, quien se expide sobre el conflicto con la Iglesia. Lo hace con un largo párrafo que no agrega nada. A diferencia de Morales Solá, este columnista no abandona a su suerte a sus personajes favoritos ni en los días feriados.

VERBITSKY, HORACIO
«Página/12»

PRESCINDIBLE:
El cronista sale del paso glosando información de nota del domingo anterior, y hasta cumple en repetir la amenaza del gobierno a la Iglesia de la cual él ya fue portador: si el Vaticano insiste en quejarse por el trato dado a monseñor Baseotto, Néstor Kirchner va a abolir la institución del Vicariato Castrense. Esta idea no es original de esta administración ya que es un viejo proyecto del Episcopado como un capítulo de su lento alejamiento de las estructuras políticas (lo consigna mejor Joaquín Morales Solá en su nota de ayer).

De hecho, ese Vicariato no existe en todos los países, y en aquellos que la Argentina suele analizar como modelo a imitar la atención religiosa de los militares se provee con otros métodos. Estados Unidos, por ejemplo, admite capellanes de todas las confesiones, algo que aquí no se ha experimentado pese a que algunas de ellas se han quejado en el pasado de no poder acceder a los cuarteles (durante la Guerra de Malvinas, por ejemplo, hubo quejas de rabinos a los que no les permitieron atender a soldados de esa religión). Usar esa modernización como castigo, como lo esgrime Verbitsky, es aprovechar la oportunidad pero también una simplificación.

Tuvo humor, hay que admitirlo, Verbitsky en su nota de ayer. Por ejemplo, castiga a Baseotto como un obispo «que se quedó en el '76», cuando él mismo dedica parte de su nota a analizar a la sociedad argentina tomando como muestra a las organizaciones de izquierda que concurrieron a Plaza de Mayo a recordar el 24 de marzo de ese año.

Lo más destacado del comentario de ayer fue, sin embargo, el autobombo que el periodista, con una conducta más comercial que revolucionaria, hace de su libro sobre el cardenal Jorge Bergoglio, según lo registra una columnista francesa.

Tal vez por pasión o quizá por falta de formación, Verbitsky es muy débil cuando aborda el tema económico. Según el periodista y asesor presidencial, en la transición de Duhalde a Kirchner, por cada punto que crecía el PBI el empleo aumentaba 0,93%, advierte, citando al diputado del gremialismo estatal Claudio Lozano y al encuestólogo Artemio López, quien además de «acomodar» para el gobierno los números de los sondeos promete manipular también los de la economía. Verbitsky se asombra porque la relación crecimiento/empleo bajó a 0,65% y sin los planes sociales a 0,56%. Pero sale rápido de su asombro para desarrollar una teoría basada en omisiones, para probar que se va en buen camino y que en 2012 a este ritmo no habrá pobres. Se olvidó Verbitsky de que la economía no funciona así.

La elasticidad PBI-empleo bajó porque en el medio se mantuvo la doble indemnización, Kirchner manejólas planillas salariales de las empresas con aumentos por decreto y la Justicia les quitó los límites impuestos por la ley a los accidentes de trabajo.

Estas disposiciones, como es sabido, son espantainversiones. Y sin inversiones es difícil que se pueda sostener el crecimiento necesario para garantizar la creación de empleo que prevé el periodista para dentro de 7 años.

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