Comentarios políticos de este fin de semana
(Categorización: IMPRESCINDIBLE, BUENO, REGULAR, PRESCINDIBLE)
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El Gobierno acelera a 2027 con el riesgo de que se corra el eje de la grieta: de "anti K" a "anti Milei"
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Sergio Berni no descarta ser candidato a gobernador: "Voy a estar donde el proyecto me necesite"
Donald Rumsfeld y Jorge Bergoglio
«La Nación»
«La Nación»
VAN DER KOOY, EDUARDO
«Clarín»
PRESCINDIBLE: El periodista del monopolio esta vez aporta nada más que una confirmación para una noticia importante, que adelantó en su Tapa Ambito Financiero el martes pasado: Cristina Kirchner ya aceptó ser la candidata a senadora del Presidente para las elecciones bonaerenses de este año. Inusual en él, Van der Kooy deja entrever cierto disgusto por la primera dama: le atribuye posibilidades por su cuidado en el marketing personal y «por la cuota de magia que tiene siempre el gusto popular» (como si hacer pasar a la senadora santacruceña por el paladar de los bonaerenses fuera tarea de magos). Después el columnista vuelve a sus clásicos. Por un lado, las metáforas malogradas, como la que le hace hablar de un «enredado damero» (¿cómo se hace para enredar cuadrados?).Por otro lado, la defensa de Rafael Bielsa, quien se expide sobre el conflicto con la Iglesia. Lo hace con un largo párrafo que no agrega nada. A diferencia de Morales Solá, este columnista no abandona a su suerte a sus personajes favoritos ni en los días feriados.
VERBITSKY, HORACIO
«Página/12»
PRESCINDIBLE: El cronista sale del paso glosando información de nota del domingo anterior, y hasta cumple en repetir la amenaza del gobierno a la Iglesia de la cual él ya fue portador: si el Vaticano insiste en quejarse por el trato dado a monseñor Baseotto, Néstor Kirchner va a abolir la institución del Vicariato Castrense. Esta idea no es original de esta administración ya que es un viejo proyecto del Episcopado como un capítulo de su lento alejamiento de las estructuras políticas (lo consigna mejor Joaquín Morales Solá en su nota de ayer).
De hecho, ese Vicariato no existe en todos los países, y en aquellos que la Argentina suele analizar como modelo a imitar la atención religiosa de los militares se provee con otros métodos. Estados Unidos, por ejemplo, admite capellanes de todas las confesiones, algo que aquí no se ha experimentado pese a que algunas de ellas se han quejado en el pasado de no poder acceder a los cuarteles (durante la Guerra de Malvinas, por ejemplo, hubo quejas de rabinos a los que no les permitieron atender a soldados de esa religión). Usar esa modernización como castigo, como lo esgrime Verbitsky, es aprovechar la oportunidad pero también una simplificación.
Tuvo humor, hay que admitirlo, Verbitsky en su nota de ayer. Por ejemplo, castiga a Baseotto como un obispo «que se quedó en el '76», cuando él mismo dedica parte de su nota a analizar a la sociedad argentina tomando como muestra a las organizaciones de izquierda que concurrieron a Plaza de Mayo a recordar el 24 de marzo de ese año.
Lo más destacado del comentario de ayer fue, sin embargo, el autobombo que el periodista, con una conducta más comercial que revolucionaria, hace de su libro sobre el cardenal Jorge Bergoglio, según lo registra una columnista francesa.
Tal vez por pasión o quizá por falta de formación, Verbitsky es muy débil cuando aborda el tema económico. Según el periodista y asesor presidencial, en la transición de Duhalde a Kirchner, por cada punto que crecía el PBI el empleo aumentaba 0,93%, advierte, citando al diputado del gremialismo estatal Claudio Lozano y al encuestólogo Artemio López, quien además de «acomodar» para el gobierno los números de los sondeos promete manipular también los de la economía. Verbitsky se asombra porque la relación crecimiento/empleo bajó a 0,65% y sin los planes sociales a 0,56%. Pero sale rápido de su asombro para desarrollar una teoría basada en omisiones, para probar que se va en buen camino y que en 2012 a este ritmo no habrá pobres. Se olvidó Verbitsky de que la economía no funciona así.
La elasticidad PBI-empleo bajó porque en el medio se mantuvo la doble indemnización, Kirchner manejólas planillas salariales de las empresas con aumentos por decreto y la Justicia les quitó los límites impuestos por la ley a los accidentes de trabajo.
Estas disposiciones, como es sabido, son espantainversiones. Y sin inversiones es difícil que se pueda sostener el crecimiento necesario para garantizar la creación de empleo que prevé el periodista para dentro de 7 años.



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