Comentarios políticos de este fín de semana
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Mercedes Llano asumió la presidencia del Partido Demócrata Nacional
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Cornejo ratificó su apoyo a Milei: "Argentina asiste a un cambio que Mendoza viene acompañando"
Julio Cobos
«Página/12»
« Clarín»
La estampa que da el columnista del monopolio no puede ser más desoladora para el gobierno. Imagina que los Kirchner viven en el desconcierto de la nueva Argentina que ha paridola crisis del campo. Las marcas de ese nuevo país que desconcierta al matrimonio presidencial son: 1) el protagonismo del Congreso -pese a que lo acusen muchos de limitarse a levantar la mano o, cuanto más, de negociar el voto en favor del gobierno; 2) el aglutinamiento de la oposición como nunca ocurrió antes; y 3) el descongelamiento del peronismo, que empieza a discutir el mando de Néstor Kirchner, y que se expresa en los movimientos de los caciques del interior que se reúnen a cara descubierta.
Confirma la columna un adelanto de este diario: que Cristina de Kirchner envió el proyecto de retenciones al Congreso respondiendo a una señal de la Corte Suprema. El tribunal, como ya se dijo, le hizo saber al Ejecutivo que los juicios que navegan en tribunales contra retenciones móviles terminarían en una declaración de inconstitucionalidad. Ese golpe lo trataría de eludir el gobierno forzando al Congreso a que ponga la cara para amortiguarlo.
GRONDONA, MARIANO
«La Nación»
Recae el profesor en el romanticismo político al intentar explicar la política por el temperamento de sus protagonistas, cuando quizás ése sea un negocio en el cual la voluntad individual pesa mucho menos que la necesidad de los hechos.
El columnista cree que todo lo que pasa, pasa porque la conducta de Néstor Kirchner tiene una motivación «agonal», es decir que prefiere la lucha frente a la construcción. Busca doblegar y vencer a los demás en un frenesí que escapa a los carriles de la racionalidad. Siempre dentro de las explicaciones psicologistas, adhiere Grondona a la hipótesis de que Kirchner se comporta arrastrado por la culpa de no haber sido un insurgente en los años 70, como otros peronistas.
Esa estructura temperamental aleja a los Kirchner (a esta altura ya el columnista identifica a Néstor con Cristina) de cualquier conducta racional. Se niega, por ejemplo ante el campo, a rectificarse de sus errores. Casi compasivo, remata la columna con este pedido que seguramente conmoverá a los Kirchner: «¿Qué más necesita el matrimonio presidencial para entrar en razón?».
MORALES SOLA, JOAQUIN
«La Nación»
La columna se resuelve en la enumeración de las rabietas de Néstor Kirchner con sus funcionarios y legisladores, a quienes envía violentas amenazas de represalias si no apoyan la letra del proyecto oficial de legalizar las retenciones móviles para el campo. Frente a ese enojo del ex presidente, alzan legisladores del oficialismo su temor de que el Congreso termine « incendiado» -usa esa palabra- si el kirchnerismo impone el verticalismo. A la cabeza de esos rebeldes, claro, se alza el vicepresidente Julio Cobos, quien pudo hasta pensar en una renuncia al cargo. El mejor acierto es el remate: para la Argentina «toda oportunidad es una crisis».




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