Bueno. Verbitsky lo hace para atacar al rival bonaerense justicialista que amenaza hoy a Kirchner y, por tanto, a su propio bienestar, sin duda. Pero usa una verdad casi oculta en la Argentina -aunque siempre la denunció este diario-: al provocar un déficit en 2001 de 4.100 millones de dólares en la provincia de Buenos Aires ( sumando al dispendio por gobernar pésimamente un decreto de traspaso al déficit de la gobernación la deuda incobrable en el Banco Provincia que también había generado por demagogia y negociados) Eduardo Duhalde es el principal culpable histórico -no Fernando de la Rúa ni Domingo Cavallo- del estallido financiero del país en diciembre de ese año. Tremendo déficit en una sola provincia (casi la mitad del déficit de las 24 restantes que, además, no tenían « fondo de reparación histórica» de 2 millones de dólares de libre uso por día) más fuertes vencimientos de préstamos externos, sobre todo al Fondo, hizo que los tenedores de montos financieros, grandes empresas y pequeños ahorristas, imaginaran lo obvio: que serían sacrificados con «empréstitos patrióticos», «ahorros forzosos», impuestos aun más elevados o pesificados sus dólares como en 1964. Y comenzaron a sacar fondos al exterior o a sus colchones en 2001. Los bancos se licuaban y el banquero Manuel Sacerdote le pidió al ministro Domingo Cavallo la inmovilización de los depósitos o quebraban.
Así vino el «corralito», el golpe contra el gobierno electo, luego la devaluación, el «corralón» y el derrumbe brutal de la Argentina. En 1997 Chiche Duhalde perdió en «su» provincia ante alguien poco relevante como Graciela Fernández Meijide. Los Duhalde entendieron que sin plata, o sea sin «cajas», no podrían mantener vigencia en la política porque carecían de carisma, por un lado, y de planes de gobierno que atrajeran, por otro. Fue el principal motivo lejos del derrumbe aunque, para desgracia del país, se sumó otro político que sí tenía carisma pero luchaba contra paredones de constitucionalidad, Carlos Menem que también terminó duplicando el gasto público para su reelección.
Este proceso lo enfocó bien Verbitsky e incluyepárrafos insólitos en periodismo como éstos: «El Poder Ejecutivo (Kirchner) tiene indicios suficientes de que el duhaldismo desencadenó la estampida del último trimestre de 2001 para acabar con el gobierno de la Alianza (de la Rúa) ante la amenazante acumulación de evidencias sobre el manejo de redescuentos recibidos del Banco Central. Profundizar las investigaciones aun cuando comprometa al gobernador (Felipe Solá) y a algunos intendentes pasados de campo (parte de los 61 hoy kirchneristas) es una de las asignaturas pendientes para la segunda mitad del mandato de Kirchner. Un primer paso será el relevo como superintendente de Entidades Financieras del Banco Central de la rama negocios de Jorge Levy por el patagónico Waldo José María Farías que se producirá en plena campaña electoral al concluir el mandato del contador duhaldista».
Cualquier lector sabe que Horacio Verbitsky cae continuamente en escritos desvariantes, como sería inevitable en cualquiera que tenga que perseguir militares para cobrar fondos de fundaciones norteamericanas ingenuas que mantienen hoy las obsesiones de hace 40 años con los uniformados latinoamericanos que entrenaban para dictadores en Panamá; también debe irse al otro lado y hacer izquierdismo interno para reivindicarse de las traiciones que cometió en los años '70; súmele eso a hacer falsificar hace meses la firma de Estela de Carlotto para cobrar fondos bonaerenses; aprovecharse de Kirchner para designarle ayudantes suyos para que pague el Estado; vigilar la Justicia porque es su área de responsabilidad.
Pero lo que esta vez escribió, por el fin que sea, es importante y coherente. Traduzcamos su párrafo: 1) Es lógico que el gobierno tenga « indicios suficientes» de las malversaciones de caudales públicos de Duhalde y también cuando lo hizo con el restante culpable el ex gobernador Carlos Ruckauf a quien designó a dedo.
Esos antecedentes están políticamente adormecidos por lo menos en 3 juzgados de la provincia de Buenos Aires. Verbitsky, que maneja hoy la Justicia, los obtiene con un llamado telefónico. 2) Aunque lo incluya a Felipe Solá no es éste culpable sino heredero del gran desfalco bonaerense. Lo recibió de Duhalde y Ruckauf, lo padeció y padece hasta ahora. Lo que sucede es que Verbitsky tiene otros traumas: odia a Solá (lo llama «Felipe Solo») se supone porque no le deja manejar fondos públicos sin rendir cuentas en una « comisión de la memoria» de donde se abastece Verbitsky y donde fue denunciado por falsificar firmas. También es desvariante su odio al cardenal primado de la Argentina Jorge Bergoglio (ayer hasta le inventa haber ayudado al golpe civil de Eduardo Duhalde y radicales clientistas contra De la Rúa en ese 2001). 3) Difícil decir sí o no a que Duhalde acabó, como dice Verbitsky, con el gobierno De la Rúa para tapar los redescuentos del Banco Central para salvar al Banco Provincia quebrado por los préstamos obligados políticamente por el duhaldismo. Es bueno que Verbitsky sepa que con redescuentos Duhalde se salvó. Pedro Pou, cuando presidía el Banco Central, inclusive con De la Rúa intimó al Banco Provincia por el desastre y lo obligó a encuadrarse en un inicio de recuperación. Cesaron los préstamos a los empresarios amigos de Duhalde y Ruckauf y se traspasó el terrible quebranto bancario a responsabilidad de la provincia.
El «golpe civil» que el 20 de diciembre volteó a De la Rúa se basó en no contener a los activistas pagos de los intendentes bonaerenses, la suma de la izquierda al ver que había «piedra libre» y en frenar a la Policía permitiendo los saqueos. Duhalde quería la Casa Rosada tras comprobar en 1999 que nunca la ganaría por urnas limpias. Podría ser como dice Verbitsky -aunque sería de rango menor- el motivo del golpe el tapar su juzgamiento por desfalco grave en provincia y banco. Si es cierto que evitar ese juzgamiento, junto a recuperar alguna «caja» y supervivencia en la política sin carisma (en definitiva tampoco ninguno de los Kirchner lo tiene, debe pensar el bonaerense) son los reales motivos de su enfrentamiento al kirchnerismo. 4) Por eso la cuarta afirmación del columnista de «Página/12» sería muy importante en un país realmente en serio. Dice que juzgar el desfalco bonaerense de Duhalde-Ruckauf es «una asignatura pendiente para la segunda mitad del período» del actual presidente de la Nación. Seamos sinceros al interpretar a este columnista: será «pendiente» y posiblemente ejecutada la amenaza en la medida en que cualquiera sea el número de cargos legislativos que logre el duhaldismo bonaerense no los ponga luego al servicio incondicional del gobierno. También seamos sinceros en esto: Duhalde si logra una elección en octubre regular o aun mediocre en cantidad de cargos, nadie duda de que los pondrá al servicio de Kirchner si le satisfacen sus aspiraciones actuales de inmunidad judicial en lo personal, no archivarlo sino dejarle alguna vigencia política y alguna pequeña «caja» para sustentar esa vigencia. Esto es así porque no vayamos a creer que la próxima elección -más en las condiciones de «voto pago fácil» desde el gobierno en que se va a realizar- va a normalizar moralmente el país. Verbitsky lo que hizo ayer, entonces, fue lastimar a Duhalde para quedar bien con Kirchner en el actual proselitismo y para eso usó hechos semiocultos pero reales y esto es lo importante.
Dejá tu comentario