Islamabad - Los líderes talibanes ya se preparan para afrontar una guerra de guerrillas contra cualquier fuerza extranjera que invada su país. El ejército de Afganistán abandonaría las ciudades y se instalaría en las montañas.
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«Comenzaremos una larga guerra de guerrillas para reclamar nuestra tierra santa a los infieles y para liberar otra vez nuestro país, como hicimos contra los soviéticos», ha asegurado el ministro y jefe militar talibán, el mullah Maulvi Jalaluddin Haqqani.
Según Haqqani, las milicias afganas están esperando que las tropas estadounidense entablen batalla en tierra «para tratarlas a nuestra manera. Afganistán demostrará ser el cementerio de los americanos», añadió en una entrevista que publicó el diario de Islamabad «The News».
Haqqani, el único comandante mujaidín que luchó contra los soviéticos al que los talibanes permitieron mantener su rango tras hacerse con el poder en 1996, concedió la entrevista en un lugar secreto de Pakistán. Haqqani calificó muchas de las informaciones de los últimos días como «propaganda». Negó que haya deserciones entre sus filas y que algún miembro del actual gobierno de Kabul vaya a formar parte de un gobierno de coalición en torno de la Loya Jirga (asamblea) y al monarca Mohamed Zahir Shah, y dijo que los bombardeos no han causado grandes daños a sus posibilidades defensivas.
«Los afganos están con los talibanes sencillamente porque es un gobierno islámico. El que llaman gobierno nacional de amplia base será por su naturaleza laico, un hecho que los afganos nunca aceptarán. Ningún talibán formará parte de ese gobierno inaceptable, que se formará con partidarios americanos, rusos e indios», afirmó Haqqani.
• Seguridad
Para el hombre que ha preparado la actual estrategia defensiva de los talibanes, un gobierno semejante tampoco conviene a Pakistán, el aliado clave de Estados Unidos en su «cruzada» para capturar a Osama bin Laden: «La seguridad y la estabilidad de Afganistán y Pakistán están unidas. Juntos somos fuertes, pero separados somos débiles».
A pesar de la actual coalición internacional contra el terrorismo, el ministro afgano aseguró que hay países («algunos muy importantes») que apoyan en secreto al actual gobierno de Afganistán.
• Libertad
El comandante Haqqani pertenece a los grupos tribales de la frontera entre Afganistán y Pakistán, por lo que tiene libertad para moverse por Pakistán sin necesidad de permisos oficiales. En 1992 formó parte del gobierno mujaidín como ministro de Justicia, pero se pasó a los talibanes en 1996. La finalidad de su viaje de los últimos tres días permanece secreta. Haqqani, que en 1998 fue nombrado ministro de Asuntos Tribales, es el encargado de la vigilancia de Bin Laden y de algunos campos de entrenamiento de Al-Qaeda que podrían acoger hasta 2.500 musulmanes de varios países árabes, de Filipinas y de China.
Un portavoz de Naciones Unidas informó que en todo el país las instalaciones de las agencias de la ONU y otras organizaciones «son tomadas, sus bienes robados y sus trabajadores atacados», y cada día aumenta el pillaje.
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