28 de junio 2006 - 00:00

Con la excusa Lavagna el PJ sube su precio

Néstor Kirchner vino demorando, hasta ahora, cualquier política de acercamiento hacia el peronismo. La normalización del PJ, intervenido por la jueza María Romilda Servini de Cubría en la persona de Ramón Ruiz, fue materia de conversaciones entre el Presidente y otros dirigentes, como Adolfo Rodríguez Saá. Pero cualquier decisión al respecto se volvió, después, muy perezosa. El santacruceño es un experto en aplicar valium a quienes le reclaman decisiones razonables pero, para él, inconvenientes (que lo digan si no los que esperan un aumento de tarifas). Sin embargo hay un proceso, por ahora incipiente, larval, que podría modificar este estado de cosas. La ingeniería electoral que están diagramando quienes alientan la candidatura de Roberto Lavagna tal vez obligue al Presidente a tratar a su fuerza con más respeto. Se trata de un fenómeno que no se reduce a la provincia de Buenos Aires, también se insinúa en otros distritos: muchos dirigentes peronistas que no se sienten «contenidos» por el oficialismo han resuelto colgar sus listas de la candidatura presidencial del ex ministro de Economía, sin intercalarlas con los radicales, que irían con sus propias formaciones debajo de la misma fórmula.

Hasta ahora el fenómeno es incipiente. Es posible advertirlo en Buenos Aires, donde el grupo «El General» se propone armar una oferta electoral propia detrás de Lavagna. No son los únicos peronistas que se acercaron al fundador de Ecolatina. También desde el antiduhaldismo bonaerense hay puentes tendidos hacia Lavagna. Son dirigentes de la zona norte, como Ezequiel Oliva, que no se referenciaron nunca en Duhalde. Unos y otros alimentan la mordacidad de José María Díaz Bancalari, el presidente del PJ en el distrito, quien los denomina «Juan Sin Tierra»: « Perdieron el territorio hace rato», bromea «el Mono». Pero, a falta del control de sus distritos, estos dirigentes de un peronismo ajeno al oficial están alimentando algunas candidaturas inquietantes para la provincia. La de Juan Carlos Blumberg, por ejemplo, quien llegó a la reunión con Lavagna, el fin de semana pasado, de la mano de Alberto Oliva, una clásico de Vicente López. El ex ministro ya incorporó a Blumberg a su lista de « mediciones», estudios de campo que realiza para él el sociólogo Julio Aurelio.

En la provincia de Santa Fe, María del Carmen Alarcón también ha comenzado a nuclear una fuerza ajena a la del partido, más ligada al sector agropecuario. Este fin de semana Carlos Reutemann, su antiguo jefe, debió tomar nota de cómo 3.000 productores vivaban a su ex subordinada, mientras algunos lo insultaban a él. ¿Será Alarcón la opción lavagnista en Santa Fe? Sería inesperado: la diputada fue la más dura objetora de la política de «el Pálido» en relación con la Cuota Hilton. Pero tal vez la necesidad de «lograr una gran alianza opositora» disuelva enfrentamientos que el poder no consiguió superar. Además, las elecciones santafesinas de gobernador no serán simultáneas con las presidenciales.

  • Coqueteo

  • En Entre Ríos, ex kirchneristas como Emilio Martínez Garbino comenzaron a coquetear con el lavagnismo desde que Jorge Busti no los ampara en sus listas. Un histórico de la vida interna del PJ provincial, el ex senador Héctor Maya, también envió un mensaje bastante claro: «Todavía no me reuní con Lavagna», aclaró.

    Estas amenazas litoraleñas se extienden también a Misiones. ¿Cómo dudar de que Ramón Puerta abonará la candidatura de Lavagna, que ya alentó en 2003, cuando se imaginaba en una fórmula con quien entonces era ministro de Economía de Duhalde? Otro tanto hay que esperar de Vicente Joga en Formosa, raleado por Gildo Insfrán en una guerra a muerte típica del peronismo subtropical.

    Todo este panorama, que se podría extender a los demás distritos, no se explica tanto por las pasiones que pueda despertar Lavagna sino más bien por los desaires que le viene aplicando Kirchner a buena parte de la dirigencia partidaria. Esta situación permite un pronóstico bastante obvio: antes de que se conozcan las consecuencias electorales de la salida al ruedo del ex ministro, habrá de verificarse un cambio de conducta en el estilo de conducción del Presidente. Tal vez ya no esté en condiciones de realizar gestos imperiales, como el de terminar con todos los escalafones para promover a sus ahijados (el caso más notorio fue el ascenso de Agustín Rossi desde una concejalía rosarina a la conducción del oficialismo de la Cámara baja).

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