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El 29 de noviembre del año pasado adelantó este diario como primicia que se coartaría la libertad de los ahorristas de disponer de sus fondos. Días después sobrevino el «corralito». El 7 de enero denunciamos por primera vez en el país que la caída del mal gobierno de Fernando de la Rúa fue en realidad un «golpe de Estado no militar» lanzado por el «club bonaerense» y una nueva «Alianza II» entre el duhaldismo, el radicalismo populista y el Frepaso en disolución. Muchos lo repitieron después y hasta el juez Norberto Oyarbide tiene pruebas sólidas de que tal «golpe» existió. Inclusive con un video del 20 de diciembre del año pasado que prueba que uno de los intendentes del «club bonaerense» encabeza la marcha donde se destrozan comercios con activistas organizados y el evidente retraimiento de la Policía dada la figura política que encabezaba el vandalismo. Hoy la prensa antidemocrática tipo «Clarín» sólo le exige al mismo juez Oyarbide que analice una cuenta en Suiza del ex presidente Carlos Menem, admitida por éste, prescripta salvo en el Impuesto a los Bienes Personales (unos $ 40.000 de multa) y justificada en fondos legítimos provenientes de un juicio que le ganó al Estado por 5 años de prisiones políticas.
El 5 de julio, un día después del aniversario de la independencia de Estados Unidos festejado entre centenares de concurrentes a su embajada en Palermo, este diario reprodujo uno de los tantos diálogos en el lugar que escucharon sus periodistas. El vocero presidencial, Eduardo Amadeo, anunciaba allí a políticos y jueces por primera vez que las internas de noviembre se iban a realizar simultáneamente pero con centros electorales comunes donde cualquier ciudadano entraría en un cuarto oscuro y elegiría la boleta del partido que quisiera, fuera o no afiliado. Igualmente efectuó otro anuncio impactante: no sería obligatorio ir a votación en internas a los partidos o alianzas con lista única.
También reflejó un diálogo de la política jujeña María Cristina Guzmán que se mostró casi horrorizada en la misma embajada norteamericana de ambos anuncios en cuanto significaban que el candidato de un partido podía llegar a ser impuesto por los afiliados de otro partido, no ya por los ciudadanos independientes que sí tenían derecho de voluntariamente votar en la interna de la agrupación que quisieran precisamente por no tener militancia en ninguna.
Inclusive Cristina Guzmán aportó un dato: aunque independiente del sentido final de la maniobra estaría trabajando a órdenes de funcionarios políticos del gobierno un veterano experto subsistente en el Ministerio del Interior, que respondería al sector del radical «Coti» Nosiglia, quien lo designó allí en los años '80. Lo llamó Magliano. ¿Será el artífice técnico de los aberrantes decretos que hoy saldrán a luz?
El aporte que este diario hace hoy, por último, es develar la nueva maniobra para manipular la voluntad electoral de los ciudadanos.
Tranquiliza a quienes hacemos este diario la conciencia en cuanto a defender la libertad, cuando tan pocas voces quedan para hacerlo hoy en la Argentina. No tranquiliza para nada, en cambio, observar la persistencia de grupos políticos mafiosos decididos a enquistarse en el poder sólo en protección de sus intereses privados. Y utilizar cualquier tipo de estratagema política para ello.
Independientemente de lo que la engañen algunos políticos y parte vasta de la prensa la ciudadanía debe reaccionar. Está en juego el país.
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