Condiciona gobierno a sucesor de Maza
El gobierno que vio caer al aliado sin encontrar forma de protegerlo se previene ahora de que el sucesor de Angel Maza en La Rioja, Luis Beder Herrera, busque caminos propios que no pasen por la Casa Rosada. Por eso Néstor Kirchner ordenó mantener stand-by el proyecto de intervención federal a esa provincia. Incluso sometió al Congreso a un simulacro de voto relámpago a esa intervención que desmontó en la mañana de ayer, cuando Maza abandonó su despacho en que había pasado la noche rodeado de policías hostiles al poder que había caído. Beder, según el gobierno, tiene que normalizar la provincia y eso incluye pacificar la guerra con Maza para que terminen las hostilidades en las calles y La Rioja salga de las pantallas de la TV. También tiene que mostrar una línea de gobierno que siga el encuadramiento con el kirchnerismo que tenía Maza y no dejarse tentar por la cercanía de sectores del peronismo riojano que han celebrado la caída del anterior gobernador, como el menemismo. Hay elecciones dentro de 120 días y Kirchner quiere que Beder -que no ha hecho todo lo que hizo para estar apenas cuatro meses en la gobernación- muestre su acatamiento a la ingeniería electoral del oficialismo, que nunca previó que este vicegobernador a cargo fuera candidato para el mandato 2007-2011 en la provincia.
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Militantes del mazismo volvieron a chocar ayer con la Policía
provincial frente a la Casa de Gobierno riojana. Los incidentes
se dieron en momentos en que Angel Maza se
aprestaba a aceptar su suspensión y abandonar su despacho
del primer piso tras haber permanecido allí durante 23
horas.
¿Kirchner le abrirá el teléfono a Beder? Parece difícil: el vice prometió que dentro de 120 días habrá elecciones, por lo cual su gestión es de emergencia y transitoria. Podría ser distinta si, como podría ocurrir, resulta elegido este año.
El patagónico suele ser riguroso con estos minués. Un ejemplo: el tucumano José Alperovich transitó en el desierto los primeros seis meses de su gobierno sin que ni el Presidente ni sus ministros atiendan sus llamados desesperados. Ahora es uno de los gobernadores preferidos de Kirchner (también lo amenaza su vicegobernador, Fernando Juri).
Conocedor del recelo que despierta en el gobierno, donde lo tildan de menemista --proviene, en la interna riojana y familiar,-del sector del ex senador Eduardo-, ayer por la tarde Beder hizo dos movimientos tácticos dirigidos a Kirchner:
Cuando el Presidente dejó la Casa Rosada, la noche del martes a las 22.20, palpitaba inevitable la intervención. Los informes que le llegaban mencionaban el potencial riesgo de caos callejero y ordenó acuartelar a la Gendarmería para que pueda actuar de inmediato.
A ese peligro, sin embargo, lo opacaba otro: el costo de una intervención apresurada que, a simple vista, no parecía justificada.




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