15 de marzo 2007 - 00:00

Condiciona gobierno a sucesor de Maza

El gobierno que vio caer al aliado sin encontrar forma de protegerlo se previene ahora de que el sucesor de Angel Maza en La Rioja, Luis Beder Herrera, busque caminos propios que no pasen por la Casa Rosada. Por eso Néstor Kirchner ordenó mantener stand-by el proyecto de intervención federal a esa provincia. Incluso sometió al Congreso a un simulacro de voto relámpago a esa intervención que desmontó en la mañana de ayer, cuando Maza abandonó su despacho en que había pasado la noche rodeado de policías hostiles al poder que había caído. Beder, según el gobierno, tiene que normalizar la provincia y eso incluye pacificar la guerra con Maza para que terminen las hostilidades en las calles y La Rioja salga de las pantallas de la TV. También tiene que mostrar una línea de gobierno que siga el encuadramiento con el kirchnerismo que tenía Maza y no dejarse tentar por la cercanía de sectores del peronismo riojano que han celebrado la caída del anterior gobernador, como el menemismo. Hay elecciones dentro de 120 días y Kirchner quiere que Beder -que no ha hecho todo lo que hizo para estar apenas cuatro meses en la gobernación- muestre su acatamiento a la ingeniería electoral del oficialismo, que nunca previó que este vicegobernador a cargo fuera candidato para el mandato 2007-2011 en la provincia.

Militantes del mazismo volvieron a chocar ayer con la Policíaprovincial frente a la Casa de Gobierno riojana. Los incidentesse dieron en momentos en que Angel Maza seaprestaba a aceptar su suspensión y abandonar su despachodel primer piso tras haber permanecido allí durante 23horas.
Militantes del mazismo volvieron a chocar ayer con la Policía provincial frente a la Casa de Gobierno riojana. Los incidentes se dieron en momentos en que Angel Maza se aprestaba a aceptar su suspensión y abandonar su despacho del primer piso tras haber permanecido allí durante 23 horas.
Bajo examen: ésa es la categoría en que, frente al mapa que lo instala como «único» gobernador, ranquea desde ayer en la Casa Rosada Luis Beder Herrera, el vice que decapitó a Angel Maza para ostentar el control, todavía parcelado y caótico, del gobierno riojano.

Derrumbado Maza, a quien amparó Kirchner en la pulseada interperonista de La Rioja, Beder cree tener la suma del poder. Sin embargo, o más que nunca, el gobierno no quita la lupa con que observa, en detalle, los pasos del vice que se mudó a la residencia del gobernador.

Por eso, a pesar de que la alternativa de dictar una intervención se fue diluyendo a lo largo del día con la rendición de Maza y el regreso de la calma callejera, anoche en la Casa Rosada no se clausuraba definitivamente aquella opción extrema.

Todo se explica: Beder figuraen la lista dura de los despreciados de Kirchner. En la riña riojana, que se arrastra hace tiempo, el Presidente prohibió que el kirchnerismo -ni siquiera a través de dirigentes de tercer rango-entable un diálogo con el vicegobernador.

En los últimos días, al agudizarseel conflicto la postura se volvió más recia. En plena ebullición de la crisis, a excepción de algunos contactos precarios, Herrera no tuvo diálogo con la Casa Rosada. Ahora, le guste o no a Kirchner, es gobernador en funciones.

Es más: hasta anoche seguía sin interlocución con el gobierno. En rigor, la decisión de no descartar definitivamente el recurso de intervenir sirvió como amenaza ante la incertidumbre que reina en el gobierno respecto de cómo y con quiénes actuará Herrera.

¿Kirchner le abrirá el teléfono a Beder? Parece difícil: el vice prometió que dentro de 120 días habrá elecciones, por lo cual su gestión es de emergencia y transitoria. Podría ser distinta si, como podría ocurrir, resulta elegido este año.

  • Riguroso

    El patagónico suele ser riguroso con estos minués. Un ejemplo: el tucumano José Alperovich transitó en el desierto los primeros seis meses de su gobierno sin que ni el Presidente ni sus ministros atiendan sus llamados desesperados. Ahora es uno de los gobernadores preferidos de Kirchner (también lo amenaza su vicegobernador, Fernando Juri).

    Conocedor del recelo que despierta en el gobierno, donde lo tildan de menemista --proviene, en la interna riojana y familiar,-del sector del ex senador Eduardo-, ayer por la tarde Beder hizo dos movimientos tácticos dirigidos a Kirchner:

  • Elogió ante la prensa «la cautela del Presidente» de no intervenir frente al conflicto en la provincia pero, en paralelo, se mostró alineado y obediente -podrá creérsele o no-en caso de que llegado el momento se avance, vía Congreso, con una orden de desembarco federal. «Saludo uno, saludo dos», se cuadró cuando le preguntaron qué haría si Kirchner decidía intervenir la provincia.

  • Nombró en la supercarteraque controla las políticas sociales -en la que Maza había ubicado a su hermano, Jorge-a Delfor Brizuela, más conocido como «Pocho, el cura enamorado», sacerdote de Chamical que dejó los hábitos para noviar con una feligresa, y está anotado para competir por la intendencia de su ciudad. Brizuela, que proviene de una familia política, fue quien durante un acto de Kirchner en La Rioja le habló del crimen del obispo Enrique Angelelli, causa que poco después reactivó la Justicia. Por su relación con la lucha por los derechos humanos, «Pocho» Brizuela es el mejor potencial enlace entre Beder y Kirchner.

    Cuando el Presidente dejó la Casa Rosada, la noche del martes a las 22.20, palpitaba inevitable la intervención. Los informes que le llegaban mencionaban el potencial riesgo de caos callejero y ordenó acuartelar a la Gendarmería para que pueda actuar de inmediato.

    A ese peligro, sin embargo, lo opacaba otro: el costo de una intervención apresurada que, a simple vista, no parecía justificada.
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