Fue un papelón ayer el comportamiento de los pocos legisladores que se dignaron recibir en el Congreso a Jiang Zemin, presidente de China. Sólo 20 diputados y senadores se reunieron ayer en el Salón Rosado del Senado para recibir a Zemin que, según parecen olvidar los argentinos, es el jefe de un país con 1.200 millones de habitantes. Para peor, algunos de los pocos que se hicieron presentes tuvieron ataques de risa durante el discurso de Zemin pronunciado en chino y traducido simultáneamente, como si de adolescentes de secundaria se tratara. El acto dejó en claro, además, que en el Congreso los bloques no pueden juntar quórum ni para un lunch con un mandatario extranjero, lo que de por sí es grave cuando los propios legisladores denuncian constantemente una parálisis del Parlamento. Esta vez no hubo número suficiente ni para poner a sesionar una de las dos Cámaras, todo gracias al recogimiento pascual que parecen guardar los legisladores esta semana, cada uno en su provincia o algún balneario.
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En realidad, la recepción a Zemin en el Congreso debió consistir en una asamblea legislativa, como normalmente sucede con los mandatarios visitantes. El tema no es nuevo. Carlo Ciampi, presidente de Italia, tampoco pudo tener una asamblea legislativa en su recepción por falta de diputados y senadores en Buenos Aires cuando visitó el país hace un mes.
A pesar de todo, Zemin puso la mejora cara de chino que se podía pedir y se tomó el trabajo de pronunciar su discurso en la intimidad del Salón Rosado, bajo un enorme busto de bronce de Eva Perón, mientras lo escuchaban el presidente provisional del Senado, Mario Losada, los senadores Antonio Cafiero, Ricardo Branda, Jorge Agúndez, Eduardo Menem y Jorge Massat, y Rafael Pascual, como presidente de Diputados. En total, los argentinos no superaban la veintena.
Atracción
Muchos más eran los camarógrafos de la televisión nacional china que abarrotaron el Congreso dentro de la cobertura que los periodistas de ese país le dan a la gira latinoamericana de Zemin.
Los argentinos presentes creyeron no entender bien cuando Zemin contó que la tasa de crecimiento de la economía de su país tiene una media anual de 9%, lo que justifica la atracción que produce a las inversiones extranjeras. «Siempre hubo una buena relación con la Argentina y pensamos incrementarla en el futuro a partir de los diferentes acuerdos que hemos firmado durante esta visita», dijo Zemin.
El mandatario llegó al Congreso acompañado por su esposa, Wang Yeping, por el viceministro de Relaciones Exteriores, Li Zhaoxing y por el embajador chino en la Argentina, Zhand Shaying.
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