26 de diciembre 2007 - 00:00

Contraataca Cristina con el adelanto del tren bala

Lejos de los aviones y el tránsito caótico, Cristina de Kirchnerquiere recuperar la iniciativa con el anuncio o reanunciode obras férreas, como el tren bala que unirá Capital conRosario y Córdoba.
Lejos de los aviones y el tránsito caótico, Cristina de Kirchner quiere recuperar la iniciativa con el anuncio o reanuncio de obras férreas, como el tren bala que unirá Capital con Rosario y Córdoba.
Perseguida por el karma aéreo de desperfectos y «valijeros», y la inquietud del transporte automotor, con camioneros al acecho y piquetes comando, Cristina de Kirchner recurrirá a los rieles para instalar una agenda positiva en su primer verano presidencial. Este y otros gobiernos tienen medido que todo lo que sea tren le gusta al público. Hace recordar la infancia y es una ilusión de progreso.

En enero, la mandataria se entregará al ritual de anunciar dos megaobras -varias veces anunciadas por su esposo-que forman parte de un promocionado proyecto ferroviario kirchnerista: el tren bala Buenos Aires-Rosario-Córdoba y el soterramiento del ramal Sarmiento.

Para revertir los sacudones de su debut en el gobierno, De Kirchner programa un enero activo en materia de obra pública, lo que la llevará a posar en más de una ocasión junto al ministro de Infraestructura, Julio De Vido, y el secretario de Transporte, Ricardo Jaime.

Ricardo Jaime fue ratificado en su cargo luego de que se extienda durante semanas la incertidumbre sobre su continuidad. El secretario tendrá una intervención precisa, ya que las obras que anunciará Cristina operan en su ámbito y forman parte del Plan Nacional de Recuperación y Modernización Ferroviaria.

En su obsesión por mostrarse hacedora y operativa, la Presidente planea encabezar un acto antes de fin de enero en la Casa Rosada en el que adjudique la construcción de la primera etapa del tren rápido que unirá la Capital Federal con la ciudad de Rosario y Córdoba.

En junio pasado se hizo, con cotillón y aplausos, la preadjudicación. Ahora se trabaja contrarreloj para pulir la ingeniería financiera que permita poner la firma definitiva al proyecto para que, a lo largo de 2008, se pueda comenzar con los trabajos, que demandarían tres años.

  • Financiación

    Según lo convenido, la obra -cuyo costo rondará los 1.300 millones de dólares-deberá financiarse con recursos conseguidos por la empresa y también del Estado nacional. Todavía quedan aspectos por resolver, pero la expectativa es que antes de fin de enero el trámite esté encaminado.

    La construcción de la megaobra ferroviaria recaerá en manos de la firma francesa Alstom, que lidera el consorcio Veloxio, que integran también el español Grupo Isolux y las argentinas IECSA y EMEPA, esta última especializada en material ferroviario.

    El modelo de Tren de Alta Velocidad que quiere poner en marcha Cristina prevé la utilización de trenes que pueden desarrollar velocidades de entre 250 y 300 kilómetros por hora sobre doble vía en el tramo Capital-Rosario. Para el tramo a Córdoba, la velocidad será inferior.

    Además de pararse en el atril y encarrilar una obra que viene demorada, Cristina de Kirchner prevé mostrarse junto al gobernador de Santa Fe, el socialista Hermes Binner. ¿Tendrá el mismo gesto con Mauricio Macri cuando adjudique el soterramiento del Sarmiento?

    En los diversos actos que organizó la Casa Rosada en los últimos meses para anunciar algún tipo de avance en esa obra, cuya adjudicación estaba originalmente prevista para el 1 de setiembre de 2006, se invitó al jefe de Gobierno porteño, Jorge Telerman.

    De hecho, el soterramiento prevé que el gobierno de la Ciudad se haga cargo de la inversión para recuperar como espacios verdes los terrenos que hasta ahora se utilizan para el trazado clásico y que, cuando el Sarmiento opere de manera subterránea, deberán recuperarse.

    Nadie se anima a confirmar que, además de posar con Julio De Vido y Jaime, la Presidente invite también a Macri a las ceremonias de adjudicación que en su primer tramo, hasta Liniers, demandará una inversión del orden de los 500 millones de dólares.
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