20 de diciembre 2006 - 00:00

Copia Tabaré estilo Kirchner y rompe con la mediación del rey

La delegada argentina ante La Haya en el conflicto de las papeleras, Susana Ruiz Cerutti,escucha al del Uruguay Héctor Gros Espiell. Son viejos amigos pero se enfrentaron duroayer en el tribunal: «Nada personal», se saludaron. Todo un símbolo de lo bueno y lo malode este round.
La delegada argentina ante La Haya en el conflicto de las papeleras, Susana Ruiz Cerutti, escucha al del Uruguay Héctor Gros Espiell. Son viejos amigos pero se enfrentaron duro ayer en el tribunal: «Nada personal», se saludaron. Todo un símbolo de lo bueno y lo malo de este round.
La Haya - Uruguay no continuará negociando con la Argentina en el marco de las acciones que está desarrollando el rey Juan Carlos de España, mientras continúen las manifestaciones en Gualeguaychú y en Colón. Así lo anunció ayer aquí el embajador uruguayo ante Francia y representante oficial de su país en el caso de las papeleras de Fray Bentos que se lleva adelante en la Corte Internacional de Justicia radicada en esta ciudad, Héctor Gros Espiell. El diplomático, al finalizar ayer al mediodía su exposición ante el tribunal donde ayer Uruguay terminó de acusar a la Argentina por las movilizaciones entrerrianas, dijo concretamente que «no puede haber gestión de facilitación de ningún tipo mientras haya cortes. No hay más diálogo con la Argentina mientras sigan los cortes».

Con esta posición, y ante la continuidad de las manifestaciones en los puentes internacionales entre los dos países en conflictos durante todo el verano, la intención del rey de España de acercar a las partes queda virtualmente suspendida hasta marzo o abril, cuando en teoría los cortes de Gualeguaychú y Colón terminarían junto con el período estival. Según aclaró Gros Espiell, esta decisión ya se la comunicó al enviado real, el representante de España ante las Naciones Unidas, Antonio Yánez Barnuevo, el presidente uruguayo Tabaré Vázquez, con lo que oficialmente, la tarea de «facilitador» de Juan Carlos de Borbón estaría virtualmente suspendida.

Con esto, se cierra la única alternativa abierta de diálogo entre los dos países conflicto, con lo cual las posibilidades de encontrar un acuerdo por el conflicto de las pasteras de Fray Bentos de manera más o menos rápida quedan totalmente archivadas ante la posición del gobierno uruguayo. La única relación que tendrán entonces ambos Estados por el tema Botnia serán las próximas audiencias que aproximadamente el 10 de enero (por la acusación contra la Argentina por los cortes) y el 15 de enero, cuando sea el gobierno argentino el que presente la Memoria por el tema de fondo en cuestión (si las plantas de Botnia contaminan o no el río Uruguay), lo que implica que no hay ninguna posibilidad cercana de acuerdo o de mejora en las relaciones bilaterales.

La Argentina y Uruguay terminarán así 2006 más lejos que nunca de una posible solución al problema de la pastera Botnia, y nada hace prever que la situación mejore o se encamine en los primeros meses de 2007. Al contrario, el próximo año será de un enfriamiento aún mayor en la relación bilateral.

Con un clima algo menos áspero que el del lunes, pero con iguales contenidos en su acusación contra la Argentina, Uruguay encaró ayer la segunda jornada en el caso presentado por el gobierno de Tabaré Vázquez; en el que busca que la Corte decida obligar al levantamiento de los cortes de Gualeguaychú y Colón. Con un discurso un poco más calibrado jurídicamente que el del lunes, cuando los integrantes del equipo que dirige Gros Espiell equivocaron vagamente la estrategia de vincular al gobierno de Néstor Kirchner como el impulsor de las manifestaciones de Entre Ríos, volvieron a asegurar que, de todas maneras, se está ante un «chantaje» por parte del Ejecutivo nacional y de los vecinos de Gualegueychú y Colón.

  • Frase

    El abogado escocés contratado por Uruguay para llevar el tema de las pasteras, Peter Boyle, fue el encargado ayer a las 10 de abrir la última jornada de sesiones de La Haya. Después de calificar de «poco seria» la posición de la Argentina, el jurista, siempre vestido con su toga negra y su peluca blanca (representante del sistema judicial británico), reiteró la frase de Néstor Kirchner en la que el Presidente aseguraba que «no levantará la mano contra otro argentino». Al modificar en gran parte su propio discurso del lunes, el escocés dijo que su defendido (Uruguay) no estaba ante La Haya para reclamar por las consecuencias económicas de los cortes (algo que se había asegurado en la primera jornada), sino para resguardar el derecho del país vecino de construir la papelera de Botnia, lo que estaría en peligro con las manifestaciones de Gualeguaychú.

    Alcaró Boyle que actualmenteno existe ese riesgo, ya que los cortes son intermitentes, pero que «nadie puede asegurar que puede pasar más adelante».

    Habló luego el italiano Luigi Condorelli, el otro abogado contratado por el gobierno uruguayo, que se dijo asombrado sobre el «enojo» que había mostrado la parte argentina ante su exposición del lunes. Hay que recordar que éste había hablado por primera vez de «chantaje», concepto que repitió ayer, y a relacionar los cortes de Gualeguaychú y Colón con la toma de la Embajada de Estados Unidos en Irán, en 1980. Condorelli insistió en su hipótesis sobre la responsabilidad del gobierno argentino de apalancar los cortes al no hacer nada para evitarlos, ya que «esta posición le conviene al Presidente porque se especula así con que la planta de Botnia no se construya». Para Condorelli, «hay inacción, una decisión estática de la Argentina de permitir los cortes, para que no se levante Botnia, lo que constituye un chantaje».
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