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29 de septiembre 2005 - 00:00

Corrientes: banco de pruebas para encuestas

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El domingo, el radical Arturo Colombi (derecha) enfrentará a Carlos Rubín (izquierda), del Frente Unidos por Corrientes, en las elecciones para gobernador.

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Posiblemente, se ponga en juego la veracidad, exactitud y genuinidad de las encuestas que allí se realizan. Y, también, en el resto del país.

Al margen de que Colombiva con la Unión Cívica Radical y aparece nítidamente aliado a Kirchner y un fragmento del PJ, mientras su rival aglutina una combinación de peronistas, liberales, autonomistas y otras yerbas -finalmente, hablamos de Corrientes- seguidoras de Raúl «Tato» Romero Feris, lo sorprendente de esta elección es la disparidad de criterios que revelan los encuestadores, casi todos los famosos de origen nacional asignándole a Colombi el triunfo en primera vuelta o una diferencia absolutamente brutal y casi indescontable para la segunda (que sería el 23 de octubre, junto con los legisladores provinciales). Tanta seguridad expresan en sus anticipos que hasta opinan como si pertenecieran al nucleamiento oficialista.



Por supuesto, Rubin piensa lo contrario. Y afirma que, a su juicio, a él lo superan sólo en disponibilidad monetaria. «Nosotros pegamos un cartel, ellos pegan 10.» Pero en los otros números, dice tener encuestas diferentes, según él realizadas con muchos más casos y por la Universidad. Les extraña, a su frente, que encuestadores con ingresos de 100 mil pesos mensuales para el gobierno Kirchner, en Corrientes cobren 450 mil.

Pero más los asombra cómo difieren los sondeos en determinados lugares: en Goya, al kirchnerismo de Colombi lo ubican con 17 puntos de ventaja, mientras ellos a su vez disponen de otro servicio que les otorga la primacía por 14 puntos. Algo semejante ocurre en la Capital -allí se concentra 40% del electorado- donde las previsiones de uno son decididamente opuestas a las de otro.

En suma, para Corrientes, las encuestadoras conocidas que suelen aparecer en los diarios nacionales le asignan entre 50% y 55% de los votos para Colombi (sin necesidad de segunda vuelta), mientras a Rubin le derivan no más de 23%. Estos, claro, ofrecen otro cuadro, admiten que podrían perder en primera vuelta por apenas 4 puntos y que, sin duda, en la segunda vuelta arrasan.

¿En qué se apoya Rubin aparte de los números propios? Por un lado, en el peso específico de los intendentes a su favor: 49 sobre 63 (lo que garantizaría el control del escrutinio, al menos), del peso histórico de autonomistas y liberales, de un sector del peronismo y de cierta fidelidad a «Tato» Romero Feris. No parece menor este volumen político, al menos frente a la diferencia que anuncian los encuestadores que, según este grupo, los sospechan como operadores en la provincia para presionar y volcar voluntades en los comicios.

Habrá que esperar al domingo para conocer la realidad, mientras el divertimento provincial pasa por la organización de piquetes para impedir la llegada de votantes desde el Chaco ( impulsados por el radicalismo de esa provincia) y las denuncias sobre Colombi, a quien le atribuyen que no paga sus deudas o ha mejorado sensiblemente su patrimonio. Si hasta tienen un intendente, de donde es oriundo el gobernador, que le atribuye a éste no haberle pagado la cuenta del almacén en otros tiempos.

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