Hubo problemas en el ingreso de autoridades por el férreo esquema de seguridad «anti-Pando» que desplegó el Ejército. Uno de los secretarios privados de Kirchner quedó fuera del acto, y el vocero de defensa, Jorge Bernetti, tuvo que esperar más de quince minutos para franquear la entrada porque carecía de la invitación oficial. De no ser por su imposición a viva voz y porque lo reconoció el director de inteligencia Estratégica Militar, Carlos Aguilar, afectado a la tarea de identificación de personas, hubiera quedado al margen de la celebración.
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