5 de junio 2006 - 00:00

Crisis en el bloque "federal" por el lanzamiento de Lavagna

Hasta ahora, el lanzamiento electoral de Roberto Lavagna -que realizaron más Néstor Kirchner y Raúl Alfonsín que el propio interesado- había sido un caso de la retórica política. Palabras. Pero hoy ese episodio tendrá su primera consecuencia práctica: la división del bloque de diputados peronistas no kirchneristas, denominado «federal», que conduce el duhaldista Jorge Sarghini. La ruptura llegará por uno de los flancos de esa bancada: los legisladores alineados con Adolfo Rodríguez Saá, a quienes durante el fin de semana comenzó a prestar voz Hugo Franco.

Este legislador está en uso de licencia, desempeñándose como ministro en San Luis, es decir, en el gabinete de Alberto Rodríguez Saá. Desde el viernes, comenzó a hacer saber a sus colegas de bancada -duhaldistas, adolfistas, menemistas- que «no voy a aceptar que nos lleven detrás de la candidatura de Lavagna y no sólo por una cuestión de exitismo electoral». Franco lanzó una profecía metafórica y sombría sobre la suerte del ex ministro de Economía: «Con Lavagna no llegamos al área chica, es como Alsogaray o Cavallo cuando se lanzaron a hacer política desde la Economía».

  • Autoridad en duda

  • Sin embargo, por lo que se supo durante el fin de semana, las conversaciones de Franco no tendrían que ver con el mayor o el menor afecto que le tendría a Lavagna. La discusión pone en tela de juicio la autoridad de Jorge Sarghini como jefe de bloque para arrastrar al resto de la bancada detrás de la carrera política del fundador de Ecolatina. Los diputados ligados a Rodríguez Saá tienen como candidato, en principio, al propio puntano. «¿Cómo le explicamos a Adolfo que, sin que nos consulten, adherimos a la política electoral de Duhalde detrás de un candidato cuya última afiliación fue del Frepaso?», le preguntó el ministro puntano a uno de los padrinos políticos de Sarghini.

    El planteo de Franco no agotala crisis que se abre en el bloque del Peronismo Federal. También los menemistas se resisten a aceptar con docilidad los acuerdos entre Alfonsín y Duhalde en favor del ex ministro de Economía, quien, como se sabe, es un detractor abierto de todo lo que ocurrió en su especialidad durante los 90. Por otra parte, menemistas y adolfistas se han atado al argumento político de reclamar internas en el PJ para dirimir allí la conducción del partido y, eventualmente, la próxima candidatura presidencial. La hipótesis de Lavagna los obligaría a desistir de esa pelea para seguir a un extrapartidario en una alianza con la UCR.

  • Los diputados que responden a Rodríguez Saá son siete, aunque todavía resta saber qué camino tomarán los que se verticalizan con Menem. Si se produce finalmente la ruptura -hoy será un día de negociaciones en el Congreso-, el gobierno podrá festejar. Sus adversarios del duhaldismo comenzarían a perder fuerza antes de que Lavagna se manifieste como candidato formalmente.
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