6 de mayo 2003 - 00:00

Crisis en las dos fórmulas: Solá vs. Alvarez y Pierri vs. Patti

El gobernador pidió directamente que echen al ministro de Seguridad de Duhalde, a quien acusa de desatender a su provincia, asolada por una criminalidad inédita. Y que sea ahora o si gana Kirchner, a quien identifica con el garantista Cafiero. Pierri logró ayer un pacto de convivencia con Kohan en el control de las elecciones en Bs. As. Con eso y el insulto de "torturador" alejó a Patti del comando menemista y también al romerista Isa, que duró dos horas como jefe provincial.

Crisis en las dos fórmulas: Solá vs. Alvarez y Pierri vs. Patti
La lealtad se cobra. Y Felipe Solá, agrónomo que sabe palpar el cambio de viento, redactó la factura con que reclamará a su deudor, Néstor Kirchner, el pago de débitos políticos. El monto no es despreciable: el Ministerio de Justicia y Seguridad nacional, que hoy ocupa Juan José Alvarez.

Con mesura, el gobernador confesó ayer por radio cuál será -en caso de que, como él cree, Kirchner se imponga el 18 de mayo- su única demanda: que el santacruceño designe a un ministro de Seguridad «que se preocupe» por Buenos Aires. Para Solá, se entiende, Alvarez no lo hace.

Los toreos entre Solá y Alvarez son antiguos y feroces. El gobernador entrevió la mano del ministro nacional en la embestida para desplazar a Juan Pablo Cafiero meses atrás. Presume que «Juampi», socio de Carlos Ruckauf, operó para desestabilizarlo.

Ayer, Solá derramó al pasar una frase precisa: «No sólo no voy a cambiar a Juan Pablo Cafiero sino que quiero otro ministro de Seguridad nacional que trabaje en forma coordinada con la provincia».

-¿Un ministro que no haga lo que hace «Juanjo» Alvarez? -se le preguntó.

-No es una cuestión personal con el ministro Alvarez -gambeteó el gobernador.

De todos modos, para no aparecer condicionando a Kirchner -a quien anunció como
«un presidente absolutamente independiente» y pronosticó como «una revelación, una sorpresa»-, Solá prometió que no pedirá nada al santacruceño. «No es una cuestión de nombres sino de política», completó.

Pero ese fenómeno de facturar la fidelidad no florece sólo en el PJ oficial. También en el campamento vecino, el menemismo, la trilogía seguridad, política y pasado entorpece la campaña electoral.
Alberto Pierri, que sobrevive en el entorno del riojano, enfocó como su enemigo top a Luis Patti.

«Patti tiene un pasado nefasto, ligado a la dictadura»
, se enojó el matancero que, pirueta verbal mediante, se convirtió por imperio de las riñas domésticas en garantista y efímero aliado ideológico de «Juampi» Cafiero. Es el mismo Pierri que promete militarizar la provincia.

Ni siquiera sus rivales bonaerenses más firmes -Solá y
Aldo Rico- castigaron a Patti con la saña que desplegó Pierri. Pero el matancero no le perdona al intendente el haberlo incluido en la lista de «impresentables» que arrimó a Menem para que los destierre de su entorno.

Humor oscuro

«¿A mí me va a mandar un policía?»
, se ríe Pierri, con humor oscuro, ante la posibilidad -ahora anulada- de que Luis Patti se convierta en el coordinador de la campaña preballottage del riojano en Buenos Aires.

Alguno recordará con ponzoña que tiempo atrás, Alvarez y Pierri compartieron el escenario en un hotel porteño para presentar una lista antiduhaldista para la interna del PJ bonaerense que proclamó a Ruckauf candidato a gobernador.

Por entonces, en Villa Gesell, Solá firmaba la paz con
Eduardo Duhalde y Cafiero asesoraba a Graciela Fernández Meijide. Patti había pateado el tablero y naufragaba, solitario, con su partido unipersonal, ambiguamente bautizado PUB, aunque proponía limitar la nocturnidad.

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