11 de abril 2006 - 00:00

Crisis "tumbó" acciones de Botnia

Lejos de la barricada y de la -hoy estancada- vía diplomática, el gobierno de Néstor Kirchner apuesta a otro frente para frenar las obras de Botnia en Fray Bentos: se desarrolla en el terreno económico y apunta a bloquear el financiamiento de la empresa finlandesa. Es un último recurso. Si la negociación con Uruguay no se recompone para, luego, habilitar una vía de solución a la Argentina, sólo le quedarán dos alternativas: recurrir a La Haya, como se anunció, y apostar a que las obras en marcha se paralicen.

Este punto es seguido de cerca por el gobierno argentino que entiende que «bloquear», siquiera parcialmente, los recursos que necesita Botnia podría dar mejores y más rápidos resultados que la vía diplomática -al margen de que se estuvo a «un paso» del entendimiento- parece no ofrecer.

Un dato, que manejan funcionarios de primera línea, generó moderada expectativa: luego de que el martes pasado se suspendió la cumbre entre Kirchner y Tabaré Vázquez, las acciones de Botnia comenzaron a bajar, caída que se agravó en los últimos días.

Ayer, de hecho, las acciones de Botnia que cotizan en Nueva York y en Helsinki, Finlandia, registraron bajas, siguiendo la tendencia iniciada la semana pasada. Los números fueron los siguientes:

  • Entre el lunes pasado y ayer, la acción de la compañía finlandesa (con el nombre M-Real) que opera en la Bolsa de ese país cayó cerca de 5 por ciento: de los 5,62 euros que cotizó ocho días atrás -punto más alto desde que salió al mercadobajó a 5,36 euros. Está, sin embargo, lejos del mínimo de 3,85 que tocó en octubre del año pasado.

  • En tanto, en Nueva York, Botnia interviene a través de los papeles de UPM/ Kymmene que ayer cotizó a 23,20 dólares, 50 centavos por debajo de la media de la semana pasada. La caída es más ostensible comparada con las últimas semanas: al 17 de marzo, cuando todo parecía encaminarse a una solución, la acción tocó su techo de 25,44 dólares. Menos de un mes más tarde, la cotización está 9,8 por ciento abajo.

    La baja en los papeles de Botnia era analizada ayer como una buena señal que podría servir para incrementar la presión sobre la papelera a la que el gobierno argentino acusa directamente de la responsabilidad del fracaso en la negociación con Montevideo.

    «Están bajando las acciones, quiere decir que los inversores empiezan a ver con reserva un negocio riesgoso», especuló ayer, revelando dotes de gurú, un funcionario argentino. Los próximos días demostrarán si ese preanuncio fue acertado o la baja fue motivada por otros factores.

    No es lo único que debe esperar el gobierno argentino. También en la Casa Rosada y en el Palacio San Martín están atentos a los movimientos del Banco Mundial (BM), entidad que se comprometió a financiar 10% de la construcción de la planta en Fray Bentos.

    La Corporación Financiera Internacional-(CFI), que depende del BM, ordenónuevos estudios sobre las obras, lo que, especulan los funcionarios, demoraría un dictamen y, en consecuencia, frenaría la llegada de los fondos que está previsto que aporten bandos y grupos financieros privados.

    «Sin una orden expresa del BM, los privados no van a invertir», dicen en el gobierno, y recuerdan que parte de los créditos deberían haberse destrabado en julio pasado. Y si la Argentina recurre a La Haya para paralizar las obras, eso también podría complicar el financiamiento que necesita Botnia.

    La presentación en la Corte Internacional, cuyo trámite avanza, terminaría de prender las alarmas en los consorcios financieros que tienen previsto invertir en la planta de Botnia en Fray Bentos. Así lo cree el gobernador de Entre Ríos, Jorge Busti, que pidió apurar el planteo ante ese tribunal para espantar a los inversores.

    Un grupo lo encabeza el Bilbao Vizcaya Argentaria y otro International Netherlands Group (ING). El gobierno argentino especula que los inversores no avanzarán con los créditos y los aportes hasta tanto el BM se expida, positivamente claro.

    Es la adhesión a los «Principios del Ecuador», pautas de respeto medioambiental y social que prometen acatar los principales pools financieros del mundo, entre ellos los que financiarán buena parte de las obras de Botnia.

    P. I.
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