Cristina de campaña: entre Evita, EE.UU. y la TV
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Alberto Balestrini
La asistencia o no de Kirchner es un factor eventual. Participe o no en el acto de La Plata, el grado de intervención del Presidente en la pulseada bonaerense será extremo y explícito, al punto que hará tanta o más campaña que su esposa.
Responde a una lógica que Kirchner transparentó días atrás. «Voy a ir a cada uno de los municipios», anticipó en una reunión que mantuvo con Solá, los ministros Fernández, José Pampuro, Florencio Randazzo y los intendentes Julio Pereyra, Alberto Descalzo y Alberto Balestrini.
En rigor, entre el acto « institucional» del jueves -no habrá bombos ni barras-y el 24 de agosto, fecha de inicio legal de la campaña, Cristina sólo tiene pautado un show político: el 26 de julio, en homenaje por los 53 años de la muerte de Eva Perón.
También abrazada a Evita, la primera dama continuará ampliando su agenda internacional. Para fines de julio, está programado un viaje a EE.UU. -puntualmente a Los Angeles-, donde patrocinará una exposición en honor a la «abanderada de los humildes».
No es ingenua la empatía que Cristina busca construir con Eva Perón. El lado más flaco, en términos electorales, de la primera dama es el universo peronista del conurbano profundo que venera a los Duhalde y decodifica a Chiche como una protectora.
Todos los sondeos -hasta los más dulcesque lee Kirchner revelan la vulnerabilidad de su esposa entre los quintiles inferiores. Pero, como consuelo, reflejan que la adhesión al Presidente en esos nichos compensa, al menos en parte, las falencias de la primera dama.
Por eso, durante el próximo mes y medio, mientras Cristina sature diarios y canales de TV, Kirchner saldrá de gira -siempre con la chequera a mano para ofrendar obra pública y subsidios-por los municipios de la provincia a colectar votos para su esposa.
En sus excursiones por Buenos Aires, el Presidente irá flanqueado por Felipe Solá. Como ninguno de los dos es candidato, no podrán acusarlos de desobeceder la ley que sostiene que recién en los 60 días previos a la elección se puede hacer campaña electoral.
Pero -siempre- hay algo más que la normativa cruda. Kirchner quiere gestar dos antagonismos: en paralelo a la disputa Chiche-Cristina, pretende engendrar un duelo personal entre él y Duhalde. «Lo nuevo contra lo viejo» es el eslogan «sui generis» que imaginan.




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