10 de agosto 2009 - 23:41

Cristina cruzó a Chávez y se propuso como mediadora para bajar la tensión con Uribe por las bases de EEUU

Cristina y Chávez en Quito.
Cristina y Chávez en Quito.
La tensión regional por la presencia militar estadounidense en Colombia acaparó la discusión de la Cumbre de la Unasur en Ecuador, donde los presidentes Cristina Kirchner y Rafael Correa propusieron dirimir la cuestión en otro encuentro extraordinario a realizarse en Buenos Aires.

La jefa de Estado argentina ratificó una iniciativa de su par ecuatoriano durante el plenario de la Unión de Naciones Sudamericanas que se llevó a cabo en Quito, pero supeditó la realización del encuentro a la presencia del presidente colombiano, Álvaro Uribe.

El tema central de la reunión fue la polémica ampliación de las bases estadounidenses en Colombia para combatir el "tráfico de drogas, la inseguridad y el terrorismo", episodio que volvió a causar tensión entre el país gobernado por Uribe y sus naciones vecinas, Ecuador y Venezuela.

"Estaría encantada de hacer la reunión en Buenos Aires", manifestó la Presidenta cuando su par ecuatoriano, Rafael Correa -anfitrión de la reunión- le preguntó si el encuentro podía hacerse en la Argentina.

Durante el cónclave de presidentes en el que Correa asumió la presidencia pro-témpora de la Unasur, la jefa de Estado argentina además advirtió que con la venia de Uribe a la presencia militar estadounidense en Colombia "se está creando una situación beligerante inaceptable" en la región.

Lo hizo luego de que el mandatario venezolano, Hugo Chávez, señalara que "vientos de guerra soplan" en la región a partir del acuerdo colombiano-estadounidense, que siguió a las tensiones por el combate de Bogotá a la guerrilla de las FARC.

De esa manera la reunión de urgencia se llevaría a cabo en la Argentina, un lugar neutral, en medio de la disputa que Uribe mantiene con Correa y Chávez.

Cristina Kirchner se comprometió a invitar personalmente a Uribe, luego de que el presidente colombiano se ausentara de la reunión de la Unasur en Quito.

La crisis andina viene del año pasado luego de que las fuerzas armadas colombianas mataran a uno de los principales jefes de la guerrilla de las FARC en territorio ecuatoriano y en medio de acusaciones a Correa de haber sido financiado por esa guerrilla.

La propuesta de reunirse nuevamente -aún sin fecha definida, pero posiblemente este mes- para discutir sobre el acuerdo militar que negocian Washington y Bogotá fue acogida al momento por los presidentes de Ecuador, la Argentina y Paraguay.

Si bien la mandataria argentina reconoció que siente que "Colombia ha avanzado en la lucha contra las FARC y hoy está reducida a una mínima expresión", consideró que "es necesario que nos explique las razones que tiene para renovar un acuerdo (con Estados Unidos) que data de 1952".

También pidió para la futura reunión "evitar estridencias y discursos flamígeros", "plantar los temas con racionalidad", y subrayó, dirigiéndose a todos sus pares que "Buenos Aires es la casa de todos".

Cristina Kirchner, tras la exposición de su par brasileño, Luis Inacio Da Silva, Lula, pidió la palabra y precisó que "por factores endógenos o exógenos se está creando una situación de beligerancia inédita e inaceptable", que pueden desembocar "en situaciones que nadie quiere".

"No podemos permitir que además de que nos hayan exportado la crisis económica, la gripe A y otras cosas más, también exporten una situación beligerante", sentenció la Presidenta en alusión a Estados Unidos.

Inicialmente se había acordado debatir el tema en una reunión de cancilleres y ministros de Defensa, pero ante los temores expresados por Chávez sobre los alcances del convenio colombiano-estadounidense se resolvió elevar el perfil de la discusión

En ese sentido, Cristina Kirchner aseguró: "Todos sabemos que el problema no es militar" y señaló que "cuando se desencandenan los conflictos es porque ha fracasado la política y en definitiva el problema político solo lo podemos resolver o no únicamente los presidentes de los distintos países".

La Presidenta, al hacer uso de la palabra, dijo que coincidía con los dichos de su colega brasileño, en la necesidad de "conversar", y pidió "no dejarnos confundir con discursos bondadosos ni discursos exaltados".

Cristina recordó que durante su reunión con Uribe en la Argentina, le expresó que el tema debe ser abordado "con responsabilidad", y consideró que el mandatario colombiano deberá ser invitado a la reunión que se hará en Buenos Aires, por ser "el interlocutor inevitable" ante esta situación.

"Es imprescindible que Álvaro Uribe esté presente como miembro del Unasur", indicó Cristina, quien de inmediato propuso como lugar de encuentro la capital argentina, para que el presidente colombiano "no tenga la sensación que hay hostilidad hacia él porque se hace en Quito o Caracas".

Pese a las críticas de Ecuador y Venezuela al convenio entre Washington y Bogotá, durante la cumbre de la Unasur se impuso una línea moderada, con la Argentina y Brasil a la cabeza, que resolvió volver a reunirse para seguir abordando el tema.

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