Cristina en EE.UU. deberá explicar dichos de D'Elía

Política

Cristina de Kirchner emprenderá hoy su viaje a Washington, invitada nuevamente a participar mañana por la noche en la reunión anual del American Jewish Committee (AJC). Desgraciadamente para su agenda, lo hace a horas de que el piquetero oficial Luis D'Elía protagonizó en la Feria del Libro una esperpéntica reunión para explicar «su» verdad respecto de lo que él llama «conspiración yanqui-israelí» para acabar con Irán.

La actividad académica del caudillo matancero no habría caído bien en el gobierno, que lo habría llamado a la calma por sus ataques contra el Estado judío y el fallo del juez Rodolfo Canicoba Corral pidiendo la extradición de nueve ex funcionarios iraníes acusados de organizar el atentado contra la sede de la AMIA.

  • Virulencia

    El resultado de la gestión oficial, si existió, no fue exitoso: D'Elía atacó con virulencia a la Justicia argentina y a Estados Unidos, a la «derecha israelí», que -según él- podría haber organizado los atentados contra la mutual judía y la propia Embajada de Israel en 1992. Su exposición fue acompañada por otra del ex legislador Mario Cafiero, que, además, repartió un opúsculo entre los presentes con afirmaciones que recordaban las de «Los Protocolos Secretos de los Sabios de Sion», un libelo apócrifo creado en el siglo XIX y base en la que se fundaron las masacres antijudías de la centuria siguiente.

    Allí hasta hubo alguna agresión verbal (que no llegó a lo físico por la acción del propio D'Elía, que paró a un «amigo» que le arrebató el micrófono a Sergio Wiedder, representante en el Cono Sur de la ONG Centro Simon Wiesenthal. Al dirigente le gritaron: «Que se vaya el Mossad y que queden sólo los argentinos».

  • Interrogante

    Por eso, a pesar del clima cordial que la espera en el AJC, a Cristina de Kirchner le preguntarán -según pudo averiguar este diario- por qué desde las cercanías del gobierno, un personaje como el piquetero deshace todo lo bueno que se le atribuye a la actual administración en materia de investigación de los atentadosy de acciones concretas a favor de comunidades judías en problemas, como la venezolana.

    Como muestra de ese clima basten las declaraciones de Dina Vann Sieguel, directora ejecutiva del AJC, quien dijo a la agencia «AJN» que le agradecía a la senadora bonaerense su presencia en Caracas para interceder por los judíos venezolanos ante Hugo Chávez. «Una vez más, una comunidad que se sentía vulnerada recibió el apoyo y el compromiso personal de la primera dama argentina.»

    Al menos no tendrá que soportar (como sí le pasó a su marido en 2003) el traslado de una disputa entre la DAIA y la AMIA, por entonces enfrentadas, y que terminó en una pelea mucho más profunda entre el AJC y la DAIA. Esta vez, la entidad estadounidense (comparable por su acción social a lo que es la AMIA) invitó a Aldo Donzis, titular de la DAIA. El dirigente declinó el convite, pero envió en su lugar al secretario de la entidad, Enrique «Coco» Weissbein. También estará allí Luis Grynwald, titular de la AMIA, entidad «hermana» del AJC (ambas centran su actividad en la acción social, no en la política).

    La fiesta contará con la presencia del premier israelí, Ehud Olmert; su par alemana, Angela Merkel, y la canciller estadounidense, Condoleezza Rice. A Cristina la acompañará Aníbal Fernández. El escenario del festejo es el National Building Museum, el mismo lugar donde se realiza el baile de gala cada cuatro años, en la asunción del nuevo presidente de EE.UU.
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