13 de julio 2007 - 00:00

Cristina: la mano izquierda de Kirchner, según biógrafa

Una periodista argentina, Olga Wornat, quien escribió una biografía de Cristina de Kirchner (también de la esposa del ex presidente mexicano Vicente Fox), respondió a un reportaje de la revista chilena «Qué pasa» en el cual hizo apreciaciones interesantes sobre la futura sucesora -al menos, en el propósito de Néstor Kirchner- del mandatario argentino. Vale conocer este testimonio de quien, por razones de militancia pasada en el peronismo, accedió en numerosas ocasiones a la intimidad de la futura candidata. Aquí se transcriben algunas de las partes más sabrosas de esa entrevista que hizo Claudia Giner.

Periodista: ¿Qué sabe de la relación de Cristina con Michelle Bachelet?

Olga Wornat: Cristina admira a Michelle Bachelet. Incluso iba a asistir al cierre de campaña de la presidenta de Chile, pero no pudo. Le encanta Chile y siempre habla de sus amigos socialistas chilenos. Ella habla de «mi amiga Michelle».

P.: ¿Ella es consciente de las dificultades que ha tenido Bachelet en su primera etapa de gobierno?

O.W.: Ella es consciente de que va a enfrentar varias dificultades, como el tema energético, la inflación, los conflictos sociales. Sin ir más lejos, las últimas tensiones en la provincia de Santa Cruz son un tema nuevo. Además, hay que añadir que apareció un dirigente opositor como Mauricio Macri, que salió elegido alcalde de Buenos Aires. Ella sabe que se puede enfrentar con los mismos problemas de Bachelet. Depende de su astucia y de su intuición para pegar una vuelta de timón y tomar decisiones que puedan parecer antipáticas popularmente, pero que las va a tener que adoptar. Hay que ver si las hace radicalmente.

P.: En caso de convertirse en presidenta, ¿tendrá que ser menos conciliadora que Bachelet?

O.W.: Su gran contradicción es debatirse entre ser una mujer de hierro, una Margaret Thatcher que toma decisiones que puedan ser antipáticas, o ser una mujer conciliadora como la presidenta chilena. En ese sentido, la veo una mujer más firme que Bachelet, menos culposa para tomar decisiones que puedan ser impopulares.

P.: ¿Es más conservadora que Bachelet?

O.W.: Sí, me parece que es más conservadora que Bachelet. Está en contra del aborto, porque tuvo un aborto espontáneo a los seis meses de gestación. Y en ese sentido, se le nota que es una chica de provincia.

P.: Se dice que es la «mano izquierda» del presidente Kirchner.

O.W.: Es una muy buena definición. Kirchner es más pragmático que ella. El es capaz de sentarse con un personaje de la Democracia Cristiana. Ella es más reticente.

P.: Muchos la describen como una mujer especialmente desconfiada.

O.W.: Confía en muy poca gente y le cuesta abrirse. Se maneja bien sola en el Senado. Tiene esa inseguridad de mostrarse vulnerable, aunque la imagen que tiene la Argentina es la de una mujer de hierro, dura, combativa, explosiva y temida más que amada. Pero eso a ella no le importa: «Para que me quieran, tengo a mi familia», suele decir.

P.: ¿A los argentinos no les molesta que la primera dama le haga sombra a Kirchner?

O.W.: Las peleas entre ambos son terribles. Los he visto y se pelean muy fuerte. Cuando discuten por temas políticos, mejor que se vayan todos. Cuando ella se pone mal y no puede influir, él le hace bromas pesadas, la trata de bruja. El es bastante machista.

P.: Ella ha dicho que es la última que Kirchner ve antes de dormirse, haciendo gala de su poder.

O.W.: Hay que entender que Néstor y Cristina llevan más de 30 años juntos. Son un matrimonio muy consolidado, viven por y para la política. Han construido todo juntos. Por ahí se ha dicho que fue un matrimonio arreglado, que ya no existe la pasión entre ambos, incluso le han corrido cuentos de amantes a ella, etcétera. Pero en ese aspecto, Cristina es conservadora. Ella no se permitiría una cosa así. Les dicen la monarquía santacruceña. Ellos gobiernan la provincia casi con un sentido monárquico.

P.: ¿Por qué le han dado tanto poder en el gobierno?

O.W.: Porque todo el gabinetede Kirchner sabe que decir algo de Cristina es como hablar mal del propio Presidente. Todos los ministros y asesores, y en eso yo he sido testigo, dicen «ahí viene Cristina», lo que refleja el ascendiente que ella tiene. Son una pareja muy especial. En la historia de la Argentina, salvo Perón y Eva, no hay otra sociedad política tan fuerte.

P.: Ella ha tenido conflictos con algunos ministros.

O.W.: Cuando a ella alguien no le cae bien, va directamente y se lo dice. En general, estos temas los manejan con candado. Cuando hay alguien que a ella no le gusta, sencillamente no entra a la residencia presidencial de Olivos y punto. En la mesa chica de Olivos, donde se toman las grandes decisiones, están el presidente Kirchner; Cristina; el jefe de Gabinete, Alberto Fernández; el secretario legal y técnico Carlos Zannini; y a veces, el ministro de Planificación, Julio De Vido. Este es un grupo muy cerrado. Hay algunos amigos de Kirchner que a Cristina no le gustan, pues los considera impresentables por su prontuario o porque tienen alguna denuncia. Y lo que hacen es que cuando van a Santa Cruz, él aprovecha para juntarse con ellos y ella se queda con sus hijos. Tampoco le interesa juntarse con las esposas de ellos.

  • Más mundo

    P.: ¿Cuánto ha cambiado ella desde que Kirchner llegó al poder?

    O.W.: Ahora tiene más mundo. Incluso está muy interesada en dedicarse a las relaciones internacionales, conectarse con el mundo, conocer a los líderes mundiales, y en ese aspecto, Néstor es mucho más provinciano que ella. A él no le gustan los viajes internacionales. A ella, en cambio, le encanta viajar y le cae bien a todo el mundo. La vi cuando visitó México después de un período de mucha tensión con ese país, cómo se manejó con el presidente Calderón. Y en este sentido, ha madurado políticamente en sus conceptos, en sus relaciones con políticos de otras ideologías. Ella se mueve como jefa de Estado.

    P.: Ella es más liberal que Kirchner en los temas económicos.

    O.W.: Cristina votó por la privatización de YPF, pero piensan muy parecido, y ella es muy moderna.

    P.: ¿Qué flancos débiles ve en su carrera?

    O.W.: Hasta ahora, ella siempre tuvo una postura política como la pata izquierda de Kirchner en el Senado. Cuando asumió la presidencia, Kirchner tenía minoría en el Senado y gracias a Cristina logró tener la mayoría. Ha participado en comisiones que han tenido un alto vuelo, como la del Lavado de Dinero y la de Hielos Continentales. A pesar de eso, nunca se ha relacionado con la parte más oscura de la política. El único aspecto vulnerable que tiene son sus hijos. Su hija Florencia (16), adolescente, rebelde, que tiene mejor relación con su padre que con ella, y su hijo Máximo (29), que ahora se está dedicando a la política, ideal que a ella no le gusta.

    P.: ¿Cómo es realmente la relación entre Kirchner y Fernández? Públicamente se muestran distantes.

    O.W.: A ella le parecen cursis las manifestaciones de cariño en público. Detesta eso de andar de la manito. Cristina se burlaba de Vicente Fox y de su mujer, que andaban tomados de la mano.

    P.: También tiene un lado frívolo que maneja muy bien y que a los argentinos les gusta.

    O.W.: Es muy coqueta, quizá muy recargada a la bijouterie, pero siempre fue igual. Siempre dice que podrá haber un golpe de Estado, pero ella no sale de su casa sin pintarse, aunque aparezca maquillada como una puerta.
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