Cristina rechazó intervenciones ordenadas por Bonadio y las comparó con prácticas de la última dictadura
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Cristina de Kirchner y Claudio Bonadio
"Todo el patrimonio familiar no sólo es legítimo, sino que puede seguirse desde su origen en todas y cada una de las declaraciones juradas que hemos presentado desde el año 1995 en mi carácter de Senadora Nacional y a partir del año 2003 en mi carácter de cónyuge primero, y de Presidenta después", se defendió.
En la misma resolución, el magistrado designó interventores por seis meses para actuar en Los Sauces y en la sucesión, de la que removió al a Máximo Kirchner como administrador. A la vez, nombró interventores informantes en el Grupo Indalo, Indalo Media, Grupo Báez, y Negocios Patagónicos SA, algunas de ellas pertenecientes a los empresarios Lázaro Báez y Cristóbal López.
"La maniobra de persecución en la (que ahora sí, está definitivamente claro), Bonadío es solamente un engranaje, alcanza a cualquier persona física o jurídica que haya tenido cualquier tipo de vinculación con nuestra familia", escribió la expresidente.
"No es casualidad tampoco que se condene anticipadamente a todo aquel vinculado con la persona a perseguir. Durante la dictadura se lo conocía como "Delito de agenda" y era el hecho de merecer condena o algo peor por figurar un nombre en la agenda de alguien que el Estado quisiera encarcelar, despojar de sus bienes o desaparecer su persona", añadió.
En ese marco, aseguró que el nombramiento de interventores en Indalo Media es un ataque a la libertad de expresión. "Tampoco tengo dudas que las medidas dispuestas por Bonadío contra sociedades de medios de comunicación que no tienen ni han tenido nunca ningún tipo de vinculación jurídica con mi persona o con el patrimonio de mi familia, son contra la libertad de expresión en un país donde la situación económica y social está adquiriendo ribetes de catástrofe y en donde nuestro sistema judicial está siendo acusado de violaciones a los derechos humanos por los organismos internacionales de los cuales somos miembros, frente al silencio cómplice (como durante la dictadura) de los medios hegemónicos de comunicación", sostuvo.
"Creía que las Actas de Responsabilidad Institucional y la CONAREPA de la Dictadura cívico-militar eran una triste pieza de museo. Sin embargo, el pasado una vez más nos alcanza. Lo que alguien identifico como categoría política: "La repetición argentina". O como tropezar dos veces con la misma piedra", concluyó.



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