18 de febrero 2008 - 00:00

Cristina y Lula se reparten el gas de Evo

Evo Morales ya decidió lavarse las manos: Bolivia no puede cumplir con los contratos de venta de gas a la Argentina y a Brasil. Deberá Cristina de Kirchner convencer esta semana a Lula da Silva para que le ceda ese combustible a cambio de venderle luego electricidad. El brasileño arribará el jueves en su segunda visita oficial; deberá soportar el tedio de dar un mensaje al Congreso y visitar la Corte. Pero lo crucial ocurrirá el sábado: junto con Evo discutirá cómo repartirse el gas. Antes, el miércoles, llegará Celso Amorim, en simultáneo con cancilleres de países árabes y del Mercosur. Lula viene con problemas y algún regalo. Se criticó a su hijo, Favio Luiz, por viajar a la Antártida junto a su padre, con fondos del Estado. Luego se supo que su profesión de biólogo lo justifica. Pero trae al país a Embraer, que auditará el contrato de la Lockheed en Córdoba e ingresará en ese negocio aéreo.

Luiz Inácio Lula da Silva
Luiz Inácio Lula da Silva
El encuentro de Cristina Kirchner y Lula da Silva, quien arribará este viernes en visita de Estado, marcará el comienzo de la salida del país a la contratista de defensa norteamericana Lockheed, concesionaria del Área Material Córdoba, el taller aeronáutico que pertenecía a la Fuerza Aérea.

El Ministerio de Defensa había aceptado en 2007 -el negociador fue el secretario de Planificación, Oscar Cuattromo-una prórroga por dos años en el contrato de concesión de la firma estadounidense. Pero si todo ocurre como está en la agenda de la visita del presidente brasileño, la firma de la carta de intención entre el Ministerio de Defensa y la empresa Embraer significará una pica en Flandes para la contratista Lockheed. ¿Soportará la inquisición de técnicos foráneos? Pues en una parte del documento de 3 carillas al que accedió este diario se autoriza que especialistas de Embraer (junto a técnicos argentinos) inicien (se entiende luego de la firma de la carta de intención) visitas de inspección a la línea de la planta cordobesa para conocer las capacidades de producción. El canciller Jorge Taiana acordó el viernes pasado la agenda del encuentro presidencial con su par brasileño, Celso Amorim. Allí -entre otros temas-se habla de cooperación productiva en el área de defensa, y se menciona el vehículo todo terreno Gaucho, un modesto desarrollo de transporte de personal para los ejércitos. Sin embargo el interés mayor está en el avance a paso redoblado de Embraer, que sería relevo de los norteamericanos en el polo de industria aeronáutica iniciado por los aviadores militares en Córdoba, y, luego privatizado durante el gobierno de Carlos Menem.

  • Privatización

  • La brasileña Embraer se inició en 1964 como una empresa estatal y luego fue privatizada en 1994. En el arranque, 60 por ciento de sus acciones estaba en manos de empresarios y fondos de pensión brasileños, mientras que un grupo de contratistas europeas (francesas) líderes: Dassault Aviation, EADS, Snecma Moteurs, y Thales disponían de 20 por ciento, determinante porque fueron los motores estratégicos del avance en la captación de mercados. El grupo francés se deshizo de los papeles preferenciales -nunca se conoció el monto de la venta- en marzo de 2006. Como sucede con los grandes holdings, poco se sabe de la composición actual de la empresa luego de aquella reestructuración del capital. Pero alguna pista dio el encuentro reciente entre Lula y el presidente francés Nicolas Sarkozy en la Guyana francesa. La frase más «posteada» en los blogs de defensa de la web fue: «Sarkozy dijo que Francia estaba dispuesta a transferir tecnología para la fabricación de un submarino de ataque y aviones de combate en Brasil». Repetida como si algún actor internacional quisiera advertir a los dormidos o poco atentos sobre la importancia de la asociación estratégica militar en ciernes entre el socio mayor del Mercosur y Francia. El submarino mencionado por Sarkozy es el modelo Scorpene (convencional, pero paso previo al de tecnología nuclear) y el avión es el caza Rafale, desarrollado por Dassault Aviation, ex accionista de Embraer.

    El ajuste fino a las cláusulas de la carta de intención que se firmará el 22 de febrero, fue encargado por Nilda Garré a su hermano Raúl, jefe de gabinete de la ministra. Raúl Garré viajó el 29 de enero a Brasil y regresó el 31, en ese corto lapso intercambió pareceres con los representantes de Embraer hasta pulir el documento. El escrito bilateral que firmará la ministra con Embraer es una mixtura de vocación política y objetivos comerciales..

    En el primer considerando establece: «que el intercambio de tecnología entre las industrias aeronáuticas argentina y brasileña marcará un hito trascendente en el proceso de integración latinoamericana». Los especialistas notarán que se habla de «intercambio» y no de «transferencia» de tecnología, como se sabe ésta última categoría es el mejor indicador de la confianza en un ambiente de integración bilateral. En otra parte el documento establece los puntos de contacto: subcontrataciones (para fabricar partes y conjuntos), entrenamiento, intercambio y suministro recíproco de documentación técnica, montaje de un centro de mantenimiento para aviones comerciales y/o militares de los que fabrica y vende Embraer.

    Aún no se aclaró si la ceremonia de firma de la Carta de Intención será en el Área Material Córdoba o en un trámite menos expuesto, se rubricará con la ristra de convenios del encuentro entre Cristina y Lula. Garré, sí tiene programada una reunión con su par Nelson Jobim, integrante de la comitiva brasileña para firmar un memorando de entendimiento que incluye la creación de una «Comisión de Evaluación de Proyectos Aeronáuticos» de interés mutuo.

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