23 de agosto 2022 - 19:48

Pedido de prisión a Cristina: interna en el Frente de Izquierda para definir qué postura adoptar

Mientras el Partido de los Trabajadores Socialistas rechaza la "persecución" contra la expresidenta, el Partido Obrero, que también repudia los presuntos fines del avance judicial, dice que el "entramado de corrupción es innegable".

Gabriel Solano, legislador del Partido Obrero en la Ciudad de Buenos Aires. 

Gabriel Solano, legislador del Partido Obrero en la Ciudad de Buenos Aires. 

El Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT) está atravesando horas de tensión política luego de que la Fiscalía pidiera 12 años de prisión contra la vicepresidenta, Cristina Fernández de Kirchner, por un presunto entramado de corrupción que se habría usado para desviar contratos de obras públicas a empresarios cercanos en la provincia de Santa Cruz, cuando el kirchnerismo gobernó el país.

Las chispas aparecieron después de que Myriam Bregman y Nicolás del Caño, diputados nacionales del FIT en representación del Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS), expresaran su rechazo a la "persecución" que estaría padeciendo Kirchner. Esto, a ojos de esos legisladores, incluyendo "un antidemocrático pedido de inhabilitación".

Rápidamente, el Partido Obrero (PO) salió a despegarse de sus socios, afirmando que "no comparte las aseveraciones de otras fuerzas políticas que integran el Frente de Izquierda, que declaran que no está probada la corruptela del kirchnerismo", se lee en el comunicado difundido este martes.

En otro apartado, señalaron: "Negar este hecho coloca a la izquierda como furgón de cola de una fuerza política en descomposición. Nuestro rechazo al pedido de una condena proscriptiva no debe confundirse con un apoyo político al operativo político del kirchnerismo".

Gabriel Solano: "Son las dos cosas ciertas, robaron, y la persiguen"

Para explicar mejor el posicionamiento del PO, el legislador porteño Gabriel Solano dialogó con Ámbito, en un momento de alta tensión política, judicial y social, mientras la izquierda se debate entre opciones que le incomodan: rechazar de lleno la posible selectividad de la Justicia a la hora de juzgar a dirigentes, o hacerlo con reparos, para no quedar ligado a un movimiento de centroizquierda, pero capitalista, como es el peronismo.

Leandro Lutzky: En su pronunciamiento afirman que "el entramado de corrupción que envuelve al kirchnerismo es innegable". ¿En qué se basan para asegurar esto? ¿No se adelantan a un fallo judicial que aún no ocurrió?

Gabriel Solano: "Una cosa son los requisitos de la Justicia para una condena, y otra es la responsabilidad política que pueda existir. El kirchnerismo claramente gobernó con un entramado de corrupción, en todos los ámbitos. Lo vivimos con el asesinato de Mariano Ferreyra, que fue asesinado por una patota de José Pedraza [quien dirigía la Unión Ferroviaria] alineada con el Gobierno. Recibía negocios de tercerizados del propio Estado, que explotaban fuerza de trabajo de forma precarizada.

Pasó con la tragedia de Once, cuando estaban vinculados Ricardo Jaime [exsecretario de Transporte], Juan Pablo Schiavi [era secretario de dicha cartera cuando ocurrió el incidente], y todo el sector ferroviario. El kirchnerismo quiso desarrollar otra clase capitalista, grupos económicos propios, como pasó en otras experiencias de América Latina. Nosotros vemos que es estructural".

L.L.: Los casos que mencionás son muy importantes, pero el actual pedido de prisión contra Cristina Kirchner es por otra causa. Concretamente, por un presunto desvío en contratos de obras públicas

G.S.: "La Justicia actúa de manera fragmentada, juzga una causa puntual. Nosotros hacemos un juicio más amplio de la experiencia kirchnerista. Nuestro balance político, por ejemplo, en la cuestión energética, es que fue escandaloso. El vaciamiento de YPF que permitió el pago a Repsol, mediante los beneficios que la propia empresa generaba.

La Justicia revisa hechos, pruebas, hay un expediente. Nosotros, como fuerza política, tenemos una visión de orden más general. Pero, en este hecho [el de obras públicas] también vemos cosas escandalosas. Que Lázaro Báez [sospechado de ser el principal beneficiario en la denominada causa 'Vialidad'], quien era un simple gerente bancario, termine siendo el dueño de un emporio económico enorme en Santa Cruz, solamente se puede entender como parte de una relación con quien gobernaba. Si no, es imposible".

L.L.: Haciendo estas afirmaciones, sobre posible corrupción en licitaciones de obras, ¿el Partido Obrero no desconoce el trasfondo regional y político en el cual se da este pedido de prisión? Porque, en Argentina deben haber muchos dirigentes que han desviado contratos de obras públicas, pero la causa que avanza a paso firme, es la que acusa a Cristina Kirchner, siendo la líder más popular del peronismo.

G.S.: "Tenemos plena convicción de que hubieron hechos de corrupción, pero sostenemos que no estamos de acuerdo con una proscripción política. La oposición dice 'robaron'. Cristina dice 'me persiguen'. Nosotros decimos, son las dos cosas ciertas, robaron, y la persiguen.

No solamente robó el kirchnerismo, robaron todos. Y el hecho de que se juzgue a uno, y no a otro, sí es de carácter persecutorio. Pero, no es que eso ocurre porque no hubo delito, 'afano' o corrupción. No. Aparece por la desigualdad de la acción judicial, no porque sean inocentes.

Cuando Myriam Bregman dice que la causa no está probada, no estamos de acuerdo. Es una concesión enorme que hacemos de cara a los trabajadores sobre la experiencia kirchnerista. La superación de esta experiencia no pasa por un cambio de figuras judiciales, sino por un cambio con una alternativa política que supere lo que tenemos ahora, que ha hecho un entramado con la clase capitalista, con toda clase de negociados".

Dejá tu comentario

Te puede interesar