20 de enero 2004 - 00:00

Critica el trotskismo "rendición" ante EE.UU.

Más allá de los festejos que intenta el gobierno por el resultado de la última reunión de Néstor Kirchner con George W. Bush, sigue el ruido en el extremo izquierdo del dial. Los trotskistas del Movimiento Socialista de los Trabajadores en su revista «Alternativa Socialista» se enfurecieron con el Presidentepor sus promesas de pelea y lo que creen es una capitulación ante el FMI. Los argumentos de esta nueva desilusión de los herederos del activista Nahuel Moreno son el admitir que pagar deuda con dificultad es reconocer que cualquier pago perjudica al país.Veamos los términos de esa rabieta.

Uno de los ejes principales de la cumbre fue el apriete yanqui a los gobiernos latinoamericanos para que sigan pagando el tributo de la deuda externa. Nada más lógico entonces que estuviera ahí el cobrador en jefe.

El hecho disparó incluso un chiste de Bush a Kirchner. «Ahí está tu amigo... Köhler», le dijo sonriendo, Kirchner respondió: «Sí, a ese me lo mandaste vos para torturarme». Y más allá de este humor negro que se hace sobre el hambre y pobreza de 220 millones de latinoamericanos, las cosas fueron más allá del chiste. Bush, después de reunirse 45 minutos con Kirchner, dijo: «Sé que hay versiones de que la Argentina no va a pagar, pero sé que son habladurías y tengo plena confianza en el compromiso asumido por el gobierno argentino».

Según la delegación argentina Bush ratificó el «apoyo» de su gobierno a la Argentina respecto a su política económica y en las «negociaciones con los organismos internacionales» ¡Con amigos así...!

Kirchner dijo en su discurso que «es inaceptable insistir con recetas» económicas que «han fracasado. El crecimiento desmesurado de la deuda fue posible como consecuencia de un programa macroeconómico inviable que fue sostenido y financiado por los organismos internacionales», dijo el primer mandatario.

Y agregó que con el FMI se han «acordado condiciones, sin embargo surgen nuevas demandas y exigencias que parecen no querer ver la situación límite de nuestro país».

Pero ésta es la misma historia de los últimos 25 años en los que pagamos 200 mil millones de dólares de una deuda que la dictadura estatizó y llegaba en 1983 a 45.000 millones. Y no solamente entregamos estos 200.000 millones, sino que entregamos las empresas del Estado con Menem y desde la petrolera, la telefónica y la banca se organizó la salida masiva de capitales. Y tuvimos crisis económicas gravísimas y por primera vez apareció la muerte por hambre en nuestro país.

En el último, pese a la crisis, la Argentina pagó 6.500 millones de dólares.

El gobierno dice que no va a pagar más de lo que ya pactó porque afectaría el crecimiento. Con eso reconoce que el pago de la deuda impide el crecimiento. Aunque dice que es posible crecer y pagar 3% del PBI (lo que ya es bastante discutible). Pero ahora debemos 175.000 millones de dólares que son impagables incluso con quita (además para el FMI y el Banco Mundial no hay quita). Y, como lo reconoce Kirchner, siguen las presiones para que se pague aun más. Si con un enorme esfuerzo se pagan 13.000 millones de pesos por año, como comprometió Kirchner (y que crecerá si crece la economía)no alcanzamos a pagar ni los intereses, aun con quita y todo. Es decir, en pocos años la deuda habrá crecido otra vez. Entonces el esfuerzo de pagar es totalmente inútil. Y se desperdicia la posibilidad de crear fuentes de trabajo auténticas con esa fortuna que va al barril sin fondo del FMI y los usureros. Lamentablemente Kirchner sí terminó aceptando los «retos» de Khöler y Bush. Incluso fue parte de los países que aceptaron que figurara la reafirmación del ALCA en la declaración final (a lo que aparentemente Brasil estaba en contra).

Y, mientras crecen algunos sectores, y especialmente el campo por el aumento de precios internacionales de la soja y otros, sigue habiendo millones de desocupados que no tienen solución. Y, mientras crece el consumo de 20% de la población, la mitad sigue sumida en la pobreza.

Nuestra propuesta es decirle al mundo: la deuda argentina es una deuda odiosa, originada en una dictadura sangrienta impuesta por Estados Unidos, se incrementó por los intereses usurarios y por gobiernos corruptos también apoyados por Estados Unidos. Incluso una larga investigación y un fallo judicial establecieron la ilegitimidad de la deuda externa. La Argentina no pagará ni un centavo de esta deuda mientras queden niños con hambre. Y llamar a Brasil, a Venezuela, a Cuba, al pueblo boliviano y ecuatoriano, a toda América latina a unirnos para no pagar y para crear una economía al servicio de los pueblos, para proclamar la segunda independencia latinoamericana. Las rebeliones de Bolivia, Ecuador, Venezuela, Perú, la Argentina, muestran que sobra fuerza de los trabajadores y pueblos para esta batalla.

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