Aníbal Fernández brindó en la Cámara de Diputados su informe de gestión, en el que defendió las políticas oficiales económicas y sociales y cuestionó las iniciativas de seguridad que impulsó el arco anti K.
En una sesión caliente y repleta de cruces con la oposición, el jefe de Gabinete Aníbal Fernández brindó en la Cámara de Diputados su informe de gestión, en el que defendió las políticas oficiales económicas y sociales y cuestionó las iniciativas de seguridad que impulsó el arco anti K.
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Con las temáticas de la inseguridad, el canje de la deuda, el Indec y los programas sociales como eje del debate, Fernández pasó por la Cámara baja y volvió a despertar polémica con la oposición, al punto de que la Coalición Cívica y el interbloque de Proyecto Sur se retiraron del recinto y no participaron de la ronda de preguntas -algo que acortó el debate-.
En el inicio de la sesión informativa, el titular de ministros expuso durante más una hora y remarcó que el proyecto que la semana pasada aprobó Diputados en torno a las denominadas "salideras bancarias" fue "inncesario", ya que -según dijo- esas medidas ya habían sido tomadas por el Gobierno "hace dos años largos", aunque en su mayoría no fueron aplicadas.
También respaldó el canje de la deuda, destacó "el inédito y sostenido superávit fiscal primario" y defendió los números del Instituto Nacional de Estadística y Censos, al considerar que se trata de un organismo "que revisó su canasta, que la redefinió y que la mide de acuerdo con los organismos internacionales".
En plena explicación de las políticas oficiales contra la trata de personas, Fernández cuestionó a los dirigentes "Fernando Mao y Sara Torres, asesora de la diputada (Fernanda) Gil Lozano, quienes sistemáticamente denunciaron que la Argentina era un país de trata de personas".
Esa afirmación desató la automática salida del recinto de los diputados de la Coalición Cívica, que no estuvieron liderados por Elisa Carrió, ya que la dirigente opositora no quiso "cruzarse" con el funcionario y faltó a la sesión.
Gil Lozano, Patricia Bullrich, Elsa Quiroz y el resto del bloque se quejaron a los gritos porque -advirtieron- que Fernández "no podía hablarle así a una diputada" y que se trataba de una "agresión".
"Caradura, caradura. Vos estás a favor de la trata de personas", le gritó Gil Lozano al ministro.
Minutos después, la polémica se reavivó con el pedido del diputado Eduardo Macaluse para que Fernández se retractara de sus dichos, moción que no fue aceptada por el ministro y derivó en el abandono del recinto de los liderados por Fernando "Pino" Solanas.
"No he hablado de Gil Lozano, no la conozco y no puedo hablar mal de ella. Si lo quieren testar que lo testen. Lo que tenía que decir lo dije y no lo cambio", subrayó el jefe de Gabinete.
Al retirarse de su banca, Solanas le gritó: "Es un ministro sordo y lenguaraz".
El jefe de la bancada oficialista, Agustín Rossi, se metió en la discusión y consideró que "había una decisión previa de esos bloques, que buscaron una excusa para retirarse del recinto".
Tras la salida de los dos sectores, el resto del arco anti K manifestó su respaldo y los jefes de bloque Federico Pinedo (PRO), Felipe Solá (Peronismo Federal), Mónica Fein (Socialismo), y Margarita Stolbizer (GEN) criticaron las declaraciones de Fernández.
Al ingresar al recinto, Fernández había saludado uno por uno a todos los diputados, menos a un grupo de la CC que buscó evitar el contacto, entre los que estaba Juan Carlos Morán, que lo dejó con la mano extendida.
Sin los legisladores de la CC y Proyecto Sur en sus bancas, la exposición continuó con la ronda de preguntas, instancia en la que Fernández también se cruzó con otros diputados, principalmente con Solá y Aguad.
Cuando el jefe de los radicales reclamó que el país se comparara a niveles económicos con "Uruguay, Chile y Brasil", el ministro afirmó con ironía: "Dejate de joder".
Aguad señaló que la "aplicación de políticas contra la inseguridad han sido un fracaso", a lo que Fernández contestó:
"Yo se que usted es amigo de las verdades absolutas, pero lo cierto es que el delito ha bajado".
Al hablar de inseguridad, el ministro dijo que el proyecto de Gerardo Milman sobre "salideras" era "innecesario", pero se desdijo de llamarlo "horrible", ya que durante la ronda de saludos inicial el legislador del GEN se presentó diciendo: "Hola ministro, soy el del proyecto horrible".
"No voy a decir más que es horrible, por el diputado. Ahora me siento mal", dijo Fernández.
En tanto, ante un cuestionamiento de Solá que sostuvo que "la gente siente que la inflación es más alta", el funcionario señaló que ese índice "no es del 30 por ciento como dice la oposición".
En tono sarcástico, el ministro se quejó porque el ex gobernador le había hecho "como 85 preguntas y no sabía cual contestar".
"La distribución del plan Argentina Trabaja tiene que ver con la capacidad asociativa y el nivel de empleo. Esto es lo que se está haciendo", aseguró Fernández, luego de que Solá le preguntara por qué ese programa sólo tenía lugar "en 11 provincias".
La exposición y las preguntas ocuparon unas cuatro horas y a su término, todos los sectores de la oposición se quejaron por la "falta de respuestas" del titular del Gabinete de Cristina Kirchner, que visitó por primera vez en el año la Cámara baja, pese a que la Constitución Nacional establece que debe hacerlo cada dos meses.
"Nunca van a dejar de quedarse. Quejarse por cosas sin sentido es un deporte nacional", había agregado Fernández sobre el final de la sesión.
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