22 de octubre 2001 - 00:00

Cuestionan métodos de prevención en correos

Hasta ayer, las medidas de bioseguridad en empresas de correo de todo el mundo pare-cían coincidir en que bastaban guantes y barbijo para proteger del letal bacillus anthracis a los empleados encargados de la manipulación de los sobres.

Un segundo caso comprobado de ántrax --un trabajador de correo de Washington diagnosticado ayer-fue suficiente para que se replanteen las medidas. «Es que las esporas de la bacteria tienen movilidad si se sacude el material en donde se encuentran», explicó Ricardo Darío Marino, médico infectólogo del Hospital Muñiz, en diálogo con Ambito Financiero.

Las partículas del ántrax utilizadas con fines bioterroristas pueden ser rociadas, impregnadas o inyectadas en materia inorgánica y sobrevivir allí decenas de años.

En el caso de los sobres, «la bacteria es colocada en los extremos y el cierre del papel, método que está pensado para que cuando se abra la correspondencia se entre más fácilmente en contacto con el bacilo», dijo Marino.

«El problema es que desde que llegan hasta que se reparten las cartas, son manipuladas por al menos 10 personas», señaló a este diario un cartero de Correo Argentino.

Una vez ingresada en el circuito de movilidad del correo, las esporas inician un viaje en el cual podrían despegarse tranquilamente del material, iniciando una cadena de víctimas.

El subsecretario de Programas de Prevención y Promoción del Ministerio de Salud, Javier Vilosio, indicó que «para que una espora de ántrax se escape de un sobre, o bien debe abrirse o bien debe agrietarse o mojarse y luego moverse».

A diferencia de otros países del mundo, como Estados Unidos, Europa y Brasil, donde las medidas de bioseguridad prohíben a los empleados de correo trabajar sin gurdapolvo, barbijo o máscaras y guantes, en la Argentina -sólo en algunos casos que no incluyen a todas las provincias-se utilizan guantes.

«Es inentendible que sólo utilicen guantes, porque eso no va a proteger a los empleados de correo», reconoció Marino y explicó que «la forma más peligrosa del ántrax es justamente la respiratoria, para la que debe usarse como mínimo barbijo».

Medidas rigurosas

Con el segundo caso de un empleado de correo enfermo, se tomarían medidas más rigurosas. «Se pensó en rayos gama, en quemar sobres sin remitente, en calentarlos o en tirarlers lavandina», señaló el ministro de Salud, Héctor Lombardo.

Pero, «los rayos no sirven porque no le quitan al material contaminado su poder de tóxico, y si se quemara una carta, se podría correr el riesgo de que contenga explosivos y provoque consecuencias aun más graves», agregó.

La esterilización de las cartas con anterioridad a su distribución, podría ser el próximo paso en materia de seguridad de los correos de todo el mundo.

Para que en la cadena de la correspondencia haya protección «puerta a puerta», habría que extender la protección a los mismos carteros y obligar el uso generalizado de guardapolvos, máscaras y guantes a quienes trabajan con los sobres.

Ante esta hipótesis, Vilosio destacó que «un cartero en la calle con guantes y barbijo no serviría más que para lograr aumentar la psicosis».

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