Cuestionan métodos de prevención en correos
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El subsecretario de Programas de Prevención y Promoción del Ministerio de Salud, Javier Vilosio, indicó que «para que una espora de ántrax se escape de un sobre, o bien debe abrirse o bien debe agrietarse o mojarse y luego moverse».
A diferencia de otros países del mundo, como Estados Unidos, Europa y Brasil, donde las medidas de bioseguridad prohíben a los empleados de correo trabajar sin gurdapolvo, barbijo o máscaras y guantes, en la Argentina -sólo en algunos casos que no incluyen a todas las provincias-se utilizan guantes.
«Es inentendible que sólo utilicen guantes, porque eso no va a proteger a los empleados de correo», reconoció Marino y explicó que «la forma más peligrosa del ántrax es justamente la respiratoria, para la que debe usarse como mínimo barbijo».
Medidas rigurosas
Con el segundo caso de un empleado de correo enfermo, se tomarían medidas más rigurosas. «Se pensó en rayos gama, en quemar sobres sin remitente, en calentarlos o en tirarlers lavandina», señaló el ministro de Salud, Héctor Lombardo.
Pero, «los rayos no sirven porque no le quitan al material contaminado su poder de tóxico, y si se quemara una carta, se podría correr el riesgo de que contenga explosivos y provoque consecuencias aun más graves», agregó.
La esterilización de las cartas con anterioridad a su distribución, podría ser el próximo paso en materia de seguridad de los correos de todo el mundo.
Para que en la cadena de la correspondencia haya protección «puerta a puerta», habría que extender la protección a los mismos carteros y obligar el uso generalizado de guardapolvos, máscaras y guantes a quienes trabajan con los sobres.
Ante esta hipótesis, Vilosio destacó que «un cartero en la calle con guantes y barbijo no serviría más que para lograr aumentar la psicosis».



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