Cuidar el aliento
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El problema serio, el aliento que tiene la violencia en las calles, la grave falta, ahí sí, del gobierno Kirchner es la demagogia constante en busca de una «popularidad» que ya excede la comprensible necesidad de construir poder para gobernar. Esa demagogia parece ya una cuestión traumático-personal del matrimonio cabeza de la gestión de Estado. El mismo viernes de la barbarie en la 9 de Julio el Presidente había recibido indiscriminadamente a los familiares de «víctimas de la brutal represión del 20 de diciembre de 2001», como han tratado de inculcar los mismos violentos de ese día clonados con los de la 9 de Julio de hace 3 días.
Todos sabemos que el 19 de diciembre a la noche hubo una real y espontánea manifestación de argentinos moderados -hasta con mujeres y chicos con cacerolas- contra un gobierno decadente de Fernando de la Rúa. Esa noche no hubo ninguna víctima, ningún saqueo.
El 20 fue otra cosa. Ahí, aprovechando el clima de la noche previa que los sorprendió ajenos, fueron los violentos de ultraizquierda que arrastraron tras sí a los saqueadores facilitándoles el latrocinio con el desborde. Fueron los duhaldistas que querían derrocar a De la Rúa en golpe de Estado civil quienes operaron también en esa trágica jornada para sustituir a De la Rúa. Y lo lograron finalmente.
Puede haber víctimas del 20 de diciembre inocentes, es cierto, pero que lo determine la Justicia para indemnizar, no la demagogia de un gobierno. La jueza Servini de Cubría tuvo que admitir que dos muertos en la 9 de Julio ese día no pudieron ser de balas policiale s. Si no frenaba la Policía a tanta barbarie el 20 de diciembre tomaban la Casa Rosada. ¿O no?
El barbado agresor del viernes en la avenida 9 de Julio es un agresivo tan brutal como incapaz de contención moral. Un pobre ser humano. No perdonable pero comprensible. Pero no puede ser que sólo la violencia sea reivindicada desde la Casa de Gobierno y nunca la defensa de la ciudadanía a defenderse. No es lo mismo ese saqueador baleado por un comerciante el 20 de diciembre que un joven soldado inexperto baleado en Malvinas por los soldados profesionales ingleses. Pero nadie los acusa a éstos por disparar, salvo en el crucero Belgrano.
No puede haber tanta demagogia siempre en el gobierno Kirchner. Lo dijo muy bien una mujer de apellido Mujica en carta de lectores a «La Nación» este fin de semana. Expresó representando bien el pensar de la mayoría moderada de los argentinos: «Si la intención del Presidente (Néstor Kirchner) es hacer un Museo de la Memoria (en el edificio ESMA de la Armada donde se torturó y desapareció gente en el Proceso) pues que sea completo y se recuerde (también) a todas las víctimas del terrorismo que también son argentinos y que jamás ha recordado».
Hay violentos, hay olvidadizos, hay Máximo Mejías (si así se llama el barbado del viernes). Pero la Casa Rosada debe cuidar el aliento por caer en demagogias y parcialidades.



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