Encontrar al venezolano Guido Alejandro Antonini Wilson parece más trabajoso que hallar al elusivo Osama bin Laden. Informaciones periodísticas, aquí y en Venezuela, lo dieron ayer como localizado por el FBI en Miami. Pero anoche el misterio quedó restaurado. Ese organismo, Interpol, el juzgado que lleva la causa del maletín con u$s 800 mil en nuestro país y la fiscalía desmintieron la versión, que, pese a todo, era sostenida por la Policía Federal Argentina. Esta afirmó que el martes pasado sus pares de EE.UU. le informaron que el venezolano estaba en su residencia y que ya no podría abandonar ese país. La trama del culebrón no estaría completa sólo con estas dosis de intriga y misterio. También hace falta algo de sobresalto, ingrediente que aportan en mayor medida cada día que pasa los gobiernos de Hugo Chávez y Néstor Kirchner. ¿Qué secretos podría haber revelado el valijero (también ciudadano norteamericano, cabe recordar) si se confirma la versión de que está colaborando con el FBI desde hace al menos 20 días?
Inquietó anoche al gobierno la información que dio como un hecho la aparición y posible detención de Guido Antonini Wilson -el venezolano que intentó ingresar el maletín con los u$s 800.000 en el vuelo rentado por ENARSA- en su casa de Miami con intervención del FBI. En realidad, ese procedimiento fue desmentido ayer tanto por el FBI como por Interpol. Sin embargo, fuentes de la Policía Federal en Buenos Aires informaron durante el día que el venezolano había sido ubicado en Miami aunque no detenido, pero que ya no podría abandonar ese país.
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Pero la aparición de Antonini Wilson no es nueva. El pasado 23 de agosto, un día después que Interpol Argentina emitiera una alerta roja sobre la captura del venezolano, el FBI comunicó a Buenos Aires que éste se mantenía en su residencia de Key Biscayne, aunque sin activar un proceso de detención.
Mientras tanto, el FBI negó ayer cualquier novedad sobre el tema. «No está ubicado, ni detenido, ni se le notificó nada», dijeron sus voceros.
En realidad, no es novedad que el FBI pudo haber ubicado a Antonini Wilson en algún lugar de la península de la Florida a los pocos días de su ingreso a los EE.UU. desde Uruguay. De hecho, se afirma que fue el venezolano quien recurrió a la fuerza de seguridad federal, cuando se dio cuenta de que en Caracas sus amigos bolivarianos no responderían por él y pidió que se lo incluyera en un programa de testigo protegido.
Además, existe una denuncia por fraude y lavado de dinero presentada en ese país por residentes venezolanos. Esa posibilidad es la que más preocupa al gobierno de Hugo Chávez y a Buenos Aires. Pero eso no significa que el FBI vaya a reconocer que tiene ubicado a Antonini Wilson y mucho menos que lo pondrá a disposición de la Justicia argentina.
Desmentida
Ayer la oficina del FBI en Miami desmintió hasta que tuviera una orden de detención contra el valijero venezolanonorteamericano. Este diario lo chequeó con la vocera del organismo en la Florida, Judith Orihuela.
«Es un ciudadano estadounidense, conozco el caso, pero hasta el momento no hay nada respecto a él», dijo Orihuela. «No hemos arrestado a nadie con ese nombre. Es muy simple, no existe ninguna noticia sobre él», dijo la funcionaria a este diario.
Durante el día, el FBI explicó la situación por distintas fuentes. Por ejemplo, la propia Orihuela reconoció: «No sabemos nada de su paradero, no está en arresto domiciliario». También se afirmó que su residencia en Key Biscayne, al sur de Miami, se encuentra vacía, por lo que no extrañó una segunda desmentida del FBI sobre su detención: «Nosotros no podemos detener a nadie con una orden de Interpol, requerimos una solicitud firmada por un juez estadounidense».
Por eso, aunque la jueza Marta Novatti haya cumplido con todos los requisitos con Interpol en su orden de detención internacional, resta que otro magistrado en ese país la convalide, se lo detenga y luego que la propia Novatti inicie el trámite de extradición ante la Cancillería.
Se supo también que el caso de Antonini está siendo aún estudiado por las autoridades federales en EE.UU., antes de proceder a activar el mecanismo de pedido de detención que exige la participación de un juez local. Esa situación alimentó ayer la expectativa en Venezuela y la Argentina de que extraoficialmente el «valijero» ya esté en contacto con el FBI.
Pero hay más. Aunque el FBI lo hubiera ubicado -como se presume que hizo hace tiempo- por ahora no podrá detenerlo, una realidad muy conveniente tanto para Antonini Wilson como para los investigadores estadounidenses si es que quieren conocer su versión sobre algunas cuestiones del gobierno de Chávez.
Resulta más lógico pensar, entonces, que el organismo se limitó a intentar notificar al venezolano en su domicilio conociendo de la existencia de un pedido de la Justicia argentina para ubicar su paradero, lo que no significa que lo hayan ubicado.
En Buenos Aires, la oficina de Interpol, que cursó a todo el mundo el pedido de detención, ayer no había recibido ninguna notificación sobre el paradero de Antonini Wilson. En la fiscalía de María Luz Rivas Diez, que no sólo interviene en la causa sino que lleva por estos días el expediente en el que prepara nuevas medidas de prueba, también desmintieron tener alguna información.
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