16 de enero 2004 - 00:00

Daer emula a Borges y elogia a Kirchner

Con demora, Rodolfo Daer pagó a Néstor Kirchner el haber señalado a la CGT oficial como la más experimentada en materia de reforma laboral. Lo hizo postulando al patagónico como jefe del PJ con lo que coronó su sintonía con Olivos, movimiento en gran medida unilateral.

Daer -que este año debe dejar la comandancia de la CGT oficial-se relame frente a la distancia que, por momentos, Kirchner parece tomar del disidente Hugo Moyano y de Víctor De Gennaro, líder de la CTA, en ese orden los caciques sindicales preferidos del gobierno.

A tal punto que sobreactuó: «Yo aspiro -se confesó Daer, temprano por radio-a que el presidente Kirchner, quien tiene los índices de aceptación popular más altos desde que volvimos a la democracia en 1983, sea el conductor del peronismo».

No le bastó con elogiar el proyecto de reforma laboral que diseñó Carlos Tomada para reemplazar a la denominada ley Flamarique. También incursionó en el capítulo partidario, tema que a Kirchner no le interesa, según confiesan los peronistas de la Casa Rosada.

Los gestos de Daer tienen explicación: de lo que logre del gobierno en los próximos meses depende su futuro
. Este año vence su mandato como secretario general de la CGT y si no logra repetir -algo que dice no buscar-lo espera un destino borgeano: un despacho en la sede de la OIT en Ginebra.

Por ahora, ya consiguió enfriar el debate sobre la unificación de las dos CGT que sobre fines de 2003 parecía un hecho irreversible, en buena medida producto de la cerrazón a la que Kirchner sometió a los «gordos» de la CGT oficial, hasta el 3 de diciembre pasado sin acceso a la Casa de Gobierno.

Pero ahora se animó a proponer que en el Congreso del PJ programado para marzo de este año -pero que se podría postergar hasta abril-los delegados peronistas designen a Kirchner como su jefe formal.

En rigor, no es nada innovador: el propio
Eduardo Duhalde, quizá seguro de que Kirchner no aceptaría, sugirió hace poco esa misma alternativa.

• Otras voces

En marzo -o abril-la CAP, que coordina el jujeño Eduardo Fellner, debería dar lugar a una conducción normalizada: vía elecciones o congreso partidario tendrá que elegir una mesa de conducción y un jefe que varios dirigentes pretenden sea Kirchner.

Pero el santacruceño avisó que no considera esa opción: su biblia -repitiendo un concepto de Perón-sostiene que el peronismo es sólo una herramienta electoral y que, con el PJ en el gobierno, la política se define en los despachos oficiales no en los órganos partidarios.

A pesar de esa negativa, Daer no está sólo en esa aventura de subir a Kirchner al podio del peronismo. Valen, como ejemplos, otras observaciones:

. El último fin de semana, el ministro del Interior,
Aníbal Fernández, se tentó con el frío de Tierra del Fuego y aseguró que «sin lugar a dudas, Kirchner es el conductor del partido». Aclaró que es así aunque no sea formalmente y dejó entreabierta una puerta para que pueda concretarse al plantear que eso lo «tendrá que resolver el congreso nacional del partido» en marzo próximo.

. El matancero
Alberto Balestrini, que alisó las rispideces con el gobierno -«No con el Presidente sino con algún ministro», se encargó de aclarar-fue más directo: «Un peronismo fuerte no puede ser bicéfalo», fundamentó para proponer que Kirchner sea designado al frente del peronismo. No define Balestrini un destino claro para Duhalde, según el matancero, la otra cara del esquema.

. También
Antonio Cafiero, de paso por Tucumán, se sumó al debate. Cuestionó a la CAP -«¿Si están preocupados por sus provincias ¿qué tiempo le dedican (los gobernadores) al partido?», se preguntóy pidió «autoridades, cuerpos orgánicos, debates y congresos». Y cerró: «El partido necesita otro tipo de conducción». Un mando vertical.

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