El asesinato de Raúl « Cacho» Espinosa, que investigaba la arista Graciela Ocaña hasta hacerse cargo del PAMI, tuvo algunas derivaciones interesantes en las últimas semanas. Por un lado, el juez de Puerto Madryn, Juan Eduardo Meani, ordenó la captura de los empresarios pesqueros españoles Juan Alvarez Cornejo y Fernando Alvarez Castellano -padre e hijo, respectivamente-, en el marco de la causa que investiga el misterioso asesinato, en enero 2003, de Espinosa, ex empleado de aquéllos que terminó siendo competidor comercial en una presunta guerra por la pesca en el mar argentino.
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Por el otro, el gobierno de Chubut anunció que pagará recompensas a quienes aporten datos que ayuden a esclarecer el crimen del empresario en esa provincia. «Si hay quienes pagan para que se cometan homicidios, el Estado tiene todo el derecho de pagar a quienes ayuden a esclarecer los hechos», argumentó el gobernador Mario Das Neves.
Al parecer, el primer mandatario chubutense habría tomado como una cuestión de Estado desentrañar qué pasó con Espinosa, entre otras cosas, porque está preocupado por la forma en que se reparten las cuotas de pesca en la Patagonia. Alvarez Cornejo es fundador de Continental Armadores de Pesca SA (Conarpesa) y su hijo Fernando es el actual presidente de la pesquera, una de las más importantes del país, y según dijo Ocaña en su momento, aportante en la campaña presidencial de Néstor Kirchner. Al comienzo de la pesquisa,Ocaña acompañaba a Elisa Carrió en la competencia por las elecciones del 14 de abril, en las cuales -obviamenteel santacruceño era un rival a tener en cuenta en la puja por votos de centroizquierda. Además, Espinosa había recibido a ambas damas del ARI semanas antes de que lo balearan.
El crimen de Espinosa, un empresario muy conocido en Madryn, dueño de la pesquera San Isidro, que empleaba a 300 trabajadores, conmovió a la ciudad el 30 de enero de 2003. La noche de aquel día llegó a su casa, su mujer, embarazada de mellizos, salió a recibirlo y desde las sombras le gritaron a Espinosa: «¡ Cacho!». Se dio vuelta y recibió un disparo mortal en el pecho. El homicida salió corriendo y a pocos metros aguardaban dos compinches.
A casi un año de ocurrido, el homicidio sigue sin esclarecerse y el único detenido es José Domingo Segundo, un desempleado de 26 años y con seis hijos, acusado de haber sido el presunto sicario que mató a Espinosa en presencia de su mujer, Lorena Gabarrús.
•Captura
Ya en febrero de 2003 el fiscal Nelson Menghini, a cargo de la investigación, había pedido las capturas de los empresarios españoles, pero más de una decena de magistrados no accedió a esa solicitud y los jueces terminaron excusándose de la causa por distintos motivos.
Meani se hizo cargo del caso e imprimió nuevo impulso a la investigación: accedió a la solicitud del fiscal y ordenó a la Policía el control de las entradas y salidas de Madryn, tanto por tierra como en el aeroparque y el puerto. También pidió la detención de otros 4 hombres, de los cuales dos estuvieron detenidos y liberados, Ademar Araujo y José Remigio Guevara. Este último supuesto custodio de Conarpesa.
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