Fue diputado y secretario general de la Asociación del Personal Aeronáutico (APA), pero ahora, como en sus viejos -¿y buenos?- tiempos, volvió a su antiguo trabajo donde, ahora, debe cumplir rigurosamente con un horario: de 8 a 18, Ariel Basteiro está, desde el lunes pasado, nuevamente a cargo de la recepción de pasajeros en el salón VIP de Aerolíneas Argentinas en el aeropuerto internacional de Ezeiza, trabajo que había dejado para dedicarse a la militancia gremial, con picos de protagonismo durante las sucesivas crisis con la ex compañía estatal y luego con LAFSA, línea que terminó habilitando el ingreso de LanChile al mercado argentino. El retorno, luego de varios años de legislador y de cacique sindical, de Basteiro -que, además, es dirigente del Partido Socialista y de la rama de la CTA enfrentada con el gobierno, y conductor de un programa de cable- es al menos llamativo en un rubro como el de los gremios en el que incluso suele resultar difícil encontrar antecedentes que prueben que, alguna vez, los jefes sindicales de hoy, antes se hayan dedicado al oficio que dicen representar.
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