12 de septiembre 2007 - 00:00

De la miseria electoral (II)

  • Maravillosa democracia: los candidatos han surgido de los despachos del gobierno y de domicilios particulares. Se incluyeron entonces parientes, amigos y hasta señores que pagaron los posibles cargos (precio: se quedó afuera, en Buenos Aires, un pretencioso que sólo aportaba una valija con 100 mil dólares). Hubo apoderados que firmaron la lista de candidatos sin conocer a la totalidad de sus integrantes (ni por el nombre, ni por el apellido, ni por la cara). Ejemplo: en la alianza oficialista nacional, el número 10 estaba vacante; lo llenaron ayer con Sergio Daniel Nielsen, un radical K repentino.

  • En Buenos Aires, dos temas son clave: el juego y la seguridad. Un representante de los bingueros, quien porta profesión de «politólogo», ya está inscripto; y el sindicalista que reúne a los custodios y a las empresas del sector, un tal García, apareció en la lista de Francisco de Narváez. Estas participaciones, se estima, son obra de la militancia.

  • Para la familia Rodríguez Saá y el peronismo que se titula «genuino», ha sido de alta traición la inclusión de Ramón Ruiz en la lista kirchnerista bonaerense ( diputado número 16). Se considera poco apropiado que el interventor del Partido Justicialista nacional se postule en una fracción que ni siquiera reconoce orgullo de ser peronista.

  • Un dirigente de La Matanza, Rubén Ledesma ( gremialista de Comercio) fue postergado en sus sueños: era de Kirchner, pero como éste eligió a Alberto Balestrini -también de La Matanza- como segundo de Daniel Scioli, la transacción supuso la desafectación oficialista de Ledesma. No se arredró el sindicalista, cerró trato con De Narváez (puso gente en su lista) y, de paso, también ubicó tropa en la lista lavagnista de Jorge Sarghini. A dos puntas, como corresponde y se lo merecen. Por si fuera poco, en lugar de adherir a Macri o a Lavagna, Ledesma dijo ayer que votaría por Cristina de Kirchner. Ubicuo el personaje, un crack de la nueva política.

  • Entre las innúmeras vergüenzas que se anticipan con la elección aparecen las llamadas listas « espejo». Quiere decir que, en la tercera, la lista de Luis Patti es la misma que también va con la de Ricardo López Murphy. Ocurre lo mismo en otros lugares de la provincia con Sarghini y Ricardo Alfonsín. O sea, se enfrentan arriba y se amigan abajo.

  • Eduardo Duhalde jura y rejura, también lo firma, que él no hace política. Su yerno, sin embargo, utiliza los consejos del maestro: será candidato por Junín, aunque él es de Lomas de Zamora. La razón no pasa por el amor a esa tierra, sino porque allí -por un añoso y absurdo sistema de reparto-, para ser diputado hacen falta unos 20 mil votos, mientras en otros distritos se requieren 50 u 80 mil. Pícaro como el suegro. Y la suegra. Daniel Scioli, antes contendiente amistoso de Duhalde en el ajedrez, le recomendó lo mismo a un sindicalista de Tigre, un tal Passo: lo mandó a postularse por la cuarta sección electoral, a aprovechar un sistema electoral.

  • Cuando muchos suponen que está desaparecida la ley de lemas, tal vez descubran su existencia real en lugares como Lomas de Zamora. Allí se presentan 7 listas del kirchnerismo, una forma de desvirtuar la voluntad popular. Dicen que la Justicia se encargará de impedir esto, habrá que esperar. En Misiones, como se sabe, las cifras son de mayor escándalo: hay 1.600 candidatos para apenas 75 cargos. Tal cantidad de listas y boletas obligó a que, en Posadas, se determinara desdoblar la elección en dos días distintos: una forma, quizás la única, de que las boletas pudieran entrar en las aulas que hacen de cuarto oscuro.

  • Hay casos de vertiginoso crecimiento político: la señorita Mara Brawer se anotó como número 6 en la lista de Kirchner para diputados nacionales. Hasta ahora, era prensera en el Ministerio de Educación, aunque prefería titularse «estratega». Si este ascenso fue violento, no fue menor la caída de Constaza Perl en el partido de De Narváez. La mujer, famosa por haber acompañado en los primeros tiempos a Juan Carlos Blumberg, se pasó a las filas del empresario confiando en que se convertiría en la primera mujer de la lista. No hubo premio ni cumplimiento de promesa (le ofrecieron el lugar número 8), a pesar de que puso la casa, parece que dinero y, además, los contactos con el peronismo. No es la única ofendida en esa fracción que, finalmente, responde a Mauricio Macri.
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