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5 de septiembre 2006 - 00:00

De la Sota con estilo kirchnerista

José Manuel de la Sota, inmerso en la puja con Luis Juez, quien aspira a sucederlo en la gobernación como candidato del oficialismo, apeló por primera vez a una estrategia kirchnerista para conseguir lo que pretendía: fustigar, y después negociar. Pocos entendieron la dureza del cordobés con Kirchner el domingo pasado durante un acto con el sector agropecuario en su provincia. No sólo criticó la política del gobierno hacia el sector, sino también el estilo mismo de gobernar del Presidente. Juez, su rival en la provincia enrolado en la concertación del primer mandatario, salió inmediatamente a atacarlo. Finalmente, De la Sota se reunió ayer con Kirchner y se llevó los $ 180 millones que vino a buscar para obras públicas. La estrategia kirchnerista esta vez también le resultó al cordobés.

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Aprendió José Manuel de la Sota el método del Presidente: primero golpear y después acordar. Lo criticó a Néstor Kirchner con dureza el domingo pero ayer, amansados los dos, acordaron financiamiento de obras por $ 180 millones para Córdoba.
José Manuel de la Sota se fue ayer de la Casa Rosada con los $ 180 millones que había ido a buscar para el desarrollo de obras de infraestructura. Fue la tercera vez en pocos días que el cordobés se encontró con Néstor Kirchner en los últimos días, pero entre cada una de esas reuniones la relación entre ambos se tensó más, todo producto de la falta de acuerdo en materia de candidaturas 2007.

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La reunión de ayer entre Kirchner y De la Sota transcurrió por los carriles normales que lleva todo acuerdo celebrado en la Presidencia, aunque esta vez los protagonistas hayan sido Felisa Miceli, y el ministro de Finanzas cordobés, Angel Elettore, que firmaron el acta.

La idílica escena de cooperación estuvo enturbiada por las declaraciones que el domingo había pronunciado De la Sota contra el Presidente en la inauguración de la Exposición Rural de Río Cuarto. Horas más tarde, recibirá los fondos -o su promesa- en Casa de Gobierno. El Presidente recibió la misma pócima que les aplica a tantos: primero golpear, después acordar; es lo que hizo el gobernador con Kirchner.

Complicado con la concertación de Kirchner con el intendente cordobés Luis Juez y enojado por el desembarco en el PJ provincial, el gobernador -que tiene candidato propio para sucederlo, su vice Juan Schiaretti, pero termina su mandato en un año- decidió utilizar las mismas herramientas que el Presidente aplica con sus adversarios políticos: golpear y después negociar.

Por eso el discurso en la Sociedad Rural más duro contra el gobierno aún que los propios productores agropecuarios en cuanto temas del campo e inusitadamente crítico sobre el estilo presidencial: «Odio el pensamiento único y a quienes no practican la tolerancia... Respeto a los que piensan diferente», dijo el gobernador.

Habló allí también de las intenciones del Presidente de «aniquilar a la oposición», pidió que se eliminaran las retenciones a las exportaciones: «Comparto plenamente los reclamos de los productores. Celebro los anuncios de la ministra Miceli en lo que respecta a la reducción parcial de las retenciones a las exportaciones lácteas, pero es necesario avanzar en la eliminación gradual de este impuesto distorsivo para todo el sector agropecuario. Hay que seguir los ejemplos de Uruguay y de Brasil, que hoy exportan a todo el mundo. Si el país quiere consumir cortes de cuartos traseros, debe pagarlos a valor internacional», dijo, sabiendo que estaba pegando al centro de la doctrina agropecuaria del gobierno.

No se quedó allí De la Sota: siguió exigiendo el levantamiento de las cupos a las exportaciones y prometió que evitará cualquier intento de revalúo de campos. Y se llevó del acto una lluvia de aplausos: «Gobernador, puede quedarse tranquilo que al menos en esta parte de la provincia no vamos a olvidar su gestión», le dijo por el micrófono un dirigente del campo al despedirlo. Sólo María del Carmen Alarcón había llegado tan lejos en una defensa del agro contra el gobierno.

  • Reacción

    Con ese round previo llegó ayer De la Sota a la Casa Rosada. En un aparte de la reunión de ayer, Kirchner habría reaccionado a la provocación previa del cordobés: «¿Qué fue eso de las declaraciones?», le preguntó el Presidente. «Y bueno, viste cómo es esto -comenzó el gobernador-; vos ya elegiste por Juez; ¿qué querés que hagamos?». Kirchner intentó enderezar la conversación: «Yo no elegí todavía ninguna candidatura. Mejor bajemos el volumen de la confrontación», cerró el Presidente. Pareció que el cordobés había ganado esa partida.

    Ayer Juez -que prepara junto con el radical mendocino, Julio Cobos, un gran lanzamiento kirchnerista en Córdobapara la tercera semana de setiembre-, antes de ver cómo De la Sota se llevaba de la Casa Rosada lo que había ido a buscar, salió a castigar al gobernador, no sólo por sus declaraciones del día anterior, sino básicamente por ser hoy su máximo opositor, aun sin ser De la Sota candidato: «Es un intolerante y recalcitrante menemista que llevó la muerte de las ideologías a Córdoba como mecánica de construcción política», dijo el intendente kirchnerista. «Escuchar a De la Sota hablando de tolerancia es como escuchar a Drácula hablar de las bondades de la leche en polvo», dijo por las declaraciones en la Sociedad Rural. «No podemos estar viendo cómo arrimarnos al bracero para no tener frío. Uno debe tener una política y bancársela, no tener un doble discurso, una doble moral, una doble conducta conforme el cariño o no que reciba de la Casa Rosada», cerró Juez. Un rato más tarde, tuvo que soportar que el gobernador saliera airoso del encuentro con el Presidente después de haber utilizado su misma medicina.
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