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El hombre tiene un pie en cada sector, reconoce dos amistades: una, antigua; otra, más reciente. Con ambos, al parecer, comparte afinidades políticas. Se trata del ex gobernador y ex súbito presidente Ramón Puerta. Festeja con Mauricio Macri y, también, se vincula a Roberto Lavagna. Los dos, a su juicio, son quienes impiden -por obvios intereses personales-que se consagre la unidad de un centro opositor para las próximas elecciones. Pero la fortuna de Puerta ha tenido un problema: una Voz le sugirió a Lavagna que evite mantener relaciones con él, le aconsejó que se aparte de su lado. Y el ex ministro, atento a esa Voz, decidió prescindir de nuevos contactos con Puerta. ¿Quién vetó a este simpático misionero? Pues, nada menos, que el cardenal Jorge Bergoglio, al parecer, con fundamentos aportados por su colega Joaquín Piña, último vencedor de las elecciones en esa provincia del Noroeste.
Una razón explica la ausencia de Eduardo Duhalde de Pinamar: todavía no le han entregado el departamento que se compró sobre la costa. A pesar de tener o decir tener una inmobiliaria, ahora y en el pasado, le fallaron en la entrega del inmueble y, rabioso, aguarda que esta semana cumplan. Mientras, para el fútbol 5, el paddle y los asados lo esperan sus amigos Daniel Basile, José María Díaz Bancalari, el dúo Rodríguez-Müller (quienes le hacen la pizza que más le gusta) y Osvaldo Mércuri, quien le ha tocado volver a ser amigo por el desprecio mutuo que le profesan los Kirchner.
¿50 MILLONES COMO EN LOS VIEJOS TIEMPOS?
Hay gente que en el verano se dedica a revisar papeles, números, inspiraciones de la molicie o el aburrimiento. Y en esa compulsa burocrática, aparece un dato que se les ha escapado a los expertos: al comparar el Presupuesto de este año con el del año pasado, se descubre que la SIDE contará con 50 millones de pesos nuevos en sus arcas. Extraño que no reparara en esto ni Horacio Verbitsky, quien suele lanzar diatribas contra el espionaje criollo, pero conserva elogios para sus amigos Héctor Icazuriaga y Francisco Larcher, a quienes trata -en notas casi familiares-como «Chango» o «Paco».
Interesa entonces lo de los 50 millones adicionales, ya que el gobierno quizá los justifique con un aumento que determinó en octubre, retroactivo a julio del año pasado. Pero ocurrió que nadie, hasta ahora, parece que cobró ese «salariazo» y, en consecuencia, lo de este año será un aporte complementario, seguramente a entregarse merced a los superpoderes. Lo que sería interesante es conocer el destino de esos 50 millones, no vaya a ser que ocurra lo mismo que en tiempos de Eduardo Duhalde, quien -como denunció el renunciante Gustavo Béliz, entre otros- derivó esos fondos para la campaña electoral que en su momento encumbró a Néstor Kirchner a la Casa Rosada. No sería gratificante saber que se repetirá el mismo esquema de financiamiento, ya que del anterior jamás hubo una explicación.
PAPELES DE SCIOLI, Y UN PICARO JUEZ
El juez Manuel Blanco, conocido como el «Negro-» Blanco se ha caracterizado por ser el intérprete judicial de Eduardo Duhalde. Aunque, en verdad, en su fuero opina lo mismo que le sugiere su colega María Servini de Cubría. Siempre, en otros episodios electorales, se pensaba que Duhalde tendría dificultades con Blanco y, al final, todo se resolvía bajo el paraguas que Duhalde propiciaba. La historia es larga. Ahora, Blanco se ha expedido sobre el domicilio de Daniel Scioli, a pedido de los radicales y, en apariencia, no libera totalmente la candidatura al vicepresidente. ¿Por qué? Precisó que Scioli no figura en los padrones bonaerenses, que se fue de la provincia en determinada fecha y que hace pocos días, apenas, instaló paradero en Benavídez (partido de Tigre), aunque nadie sabe que allí haya pasado una noche. Los radicales contentos, creen que ya pararon a Scioli y éste, amparado en el oficialismo, ya sabe que le admitieron domicilio en la provincia. En rigor, todo parece demasiado construido a la medida del pícaro juez: se ha pronunciado sobre Scioli candidato cuando éste todavía no se postuló, de modo que en su momento puede apartarse del caso por haber prejuzgado.
LA CASACION SI, LA CASACION NO
Se sabe que el gobierno bonaerense (con rechazo del duhaldismo) propicia eliminar el instituto de la casación en la provincia. Excusa: acelerar los trámites de la Justicia. Con ese argumento, los miembros de esa Cámara se podrán jubilar ya, con un importante incremento a sus ingresos y, además, ejercer la profesión sin problemas en el sector privado. A pesar de estas ventajas, la mayor parte de sus miembros se pronuncia en contra de esa decisión. Curioso encontrar jueces rechazando prebendas. Más curioso, sin embargo, es observar que en la Nación, la nueva Corte Suprema decidió prescindir de ciertas tareas y se las trasladó a la Casación como organismo imprescindible. No se entiende, entonces, por qué en la provincia se intenta proceder de un modo tan opuesto. Insólito si, además, se piensa que el León Carlos Arslanian no debió ser ajeno a impulsar la Casación en Buenos Aires y, ahora, bajo su reinado, Solá decide eliminarla.
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