15 de mayo 2006 - 00:00

De qué sirve hablar hoy de Cristina candidata

Cristina Kirchner
Cristina Kirchner
Las alquimias sobre 2007, que Néstor Kirchner revitalizó desde Viena al levantar -como este diario informó el viernes- la veda para hablar de reelección, desempolvó el experimento que el kirchnerismo imagina para la provincia: la opción Cristina gobernadora.

Es una idea añeja que sirve como herramienta de usos múltiples -desde fantasear con el dominio de la Nación y la provincia desde un mismo dormitorio hasta apagar aspiraciones- y que, reabierta la puerta de la reelección, vuelve a encontrar promotores.

Los inagotables portavoces de esa alternativa son dos comisarios políticos del Presidente en el Congreso y en el Frente para la Victoria: Carlos «Cuto» Moreno, vice del bloque de diputados y apoderado del FpV, y Dante Dovena, diputado y operador en el GBA.

La propuesta -huele a excesiva y de difícil digestión la doble postulación del matrimonio- renació entre los humos de unidad entre el kirchnerismo y el ex duhaldismo y tomó impulso extra cuando desde la Casa Rosada se habilitó que se pueda hablar de reelección.

El libreto escuchado por kirchneristas que están abocados a llenar la «plaza del sí» -pero que no llegó a otros dirigentes- habilita a decir que «hay que pedirle a Kirchner que acepte ser candidato en 2007» para que «profundice lo hecho hasta ahora».

  • Explosión

    No es ninguna novedad: repite el previsible modelo de un clásico «operativo clamor» que, se sobrentiende, tendrá su instancia de explosión la tarde del 25 de mayo, frente a la Casa Rosada, cuando el kirchnerismo haga su exposición de fuerzas.

    En ese marco, la opción Cristina -que Moreno y Dovena difunden en voz alta- aporta funcionalidad al esquema del pankirchnerismo y, sobre todo, sirve a los intereses de sectores del armado oficial para frenar la expansión de otros armadores.

    Es decir: con Cristina como potencial candidata, ninguno de los demás aspirantes tendría chances y deberá conformarse con pelear el segundo lugar en la fórmula bonaerense.

    Al auspiciar a la primera dama, Moreno y Dovena actúan como dique de contención mientras Kirchner usa a su esposa para llenar casilleros en el mapa global, como hace con Daniel Scioli y Roberto Lavagna en la Capital Federal.

    Claro que los comisarios del kirchnerismo deben defender su propuesta. Y así lo hacen: «Cristina es la mejor candidata» para la provincia, sostiene Dovena. «Es lo que la gente quiere, y no se pueden tomar decisiones en contra de eso pedido y ese reclamo», amplía.

    -¿Pero la senadora quiere ser candidata? -se le pregunta.

    -Ser gobernador de la provincia de Buenos Aires es un honor que difícilmente un dirigente pueda rechazar.

    -¿Y cuándo debe resolverse?

    -Hay tiempo, todavía. Esto es lo que hoy planteamos. Si luego ella no quiere ser, o el Presidente dice otra cosa, hay otros candidatos. Mientras tanto, hasta que a mí me digan que Cristina no será, yo voy a seguir proponiéndola como candidata. Dovena fue el primero, a fines de 2005, durante un acto en el conurbano norte, en postular formalmente a la primera dama como candidata en Buenos Aires, unos pocos días después de la elección del 23 de octubre, en que fue electa senadora nacional. Ahora vuelve con ese pedido mientras desde la provincia le interpretan un planteo funcional para ponerle un techo a dirigentes bonaerenses con armado propio -o intento de armado propiocomo Florencio Randazzo y Aníbal Fernández, declarados candidatos a gobernador.


    Del mismo núcleo que conforman Dovena y Moreno se apuró días atrás el ensamble con sectores del PJ oficial de José María Díaz Bancalari, durante un acto compartido en San Martín, que celebró la unión entre el barrionuevismo de Graciela Camaño y el ex duhaldismo de Carlos Caterbeti, que dice que mutó su apellido por «Katerbeti».
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