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12 de mayo 2006 - 00:00

Deben exigirse estudios

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El Centro de Investigación Forestal Internacional (CIFOR), con sede en Indonesia, alertó ayer del alto riesgo financiero y medioambiental que supone la inversión en nuevas fábricas de celulosa de papel en países en desarrollo. En un estudio financiado por la Unión Europea (UE), CIFOR expone la reciente «guerra del papel» entre Uruguay y la Argentina por la construcción de dos grandes plantas de celulosa para señalar la ausencia generalizada de información en este ámbito.

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«En el caso de la minería o de la industria petrolífera, los gobiernos exigen a las empresas datos sobre sus reservas para ofrecer a los inversores y al público en general», declaró a «EFE» por teléfono el director de CIFOR, David Kaimowitz. «Las empresas papeleras no tienen que proveer esa información y muchas veces ofrecen los datos que les da la gana», prosiguió Kaimowitz.

Como ejemplo, el director de CIFOR destacó que la mayoría de estudios exagera la cantidad de madera de que disponen. «Sino-Forest, una compañía registrada en Toronto con plantaciones de explotación forestal en China, informó que tenía a su disposición 232.600 hectáreas de plantación forestal cuando, en realidad, sólo pose a 34.000 hectáreas», indica el informe. Según Kaimowitz, el desfase entre la madera disponible y la demanda de las plantas de celulosa obliga a la importación o a la tala ilegal de árboles, con el consiguiente impacto medioambiental -deforestación de bosques naturales- y económico por el fuerte aumento en los costes directos de producción. Para frenar estos riesgos, el documento recomienda la exigencia de información fiable e impactos medioambientales exhaustivos.

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