Cristina de Kirchner, acompañada por su esposo Néstor, ayer visitó la CGT para sostener la continuidad del aliado Hugo Moyano al frente de la central de los trabajadores. De paso, para continuar con las lecciones de historia, le hizo un homenaje a un desaparecido de 1977, el laboralista Norberto Centeno, uno de los redactores de la Ley de Contrato de Trabajo. Emotivo recuerdo a Centeno -también estaban Eugenio Zaffaroni de la Corte, la mente jurídica de Moyano, Héctor Recalde (además, su reconocido enemigo Carlos Tomada, ministro de Trabajo) y no muchos sindicalistas-, memoria obligada para una norma capital del peronismo. Sólo que, la mandataria, en la ocasión -como en otras- se olvidó de mencionar que la ley borroneada por Centeno fue sancionada en 1974, bajo la presidencia de María Estela Martínez de Perón, quien además se encargó de promulgarla. Tambiénse olvidó -ni siquiera tuvo la decencia de recordarlo el que aspira a suceder a Moyano, el jefe de los metalúrgicos Antonio Caló- de que el ministro que impulsó la norma fue un gremialista de la UOM, Ricardo Otero, y que Diputados era presidida por Raúl Lastiri y el Senado por Italo Luder. Cuando se canta la marcha peronista, como ayer hicieron Kirchner y Kirchner, además de memorizar la letra deberían reparar en el contenido completo de los hombres y mujeres que la ejercitaron. Quizá sin prejuicios ni discriminaciones.
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