13 de abril 2005 - 00:00

Demora la CGT una guerra de afiliaciones

Hugo Moyano
Hugo Moyano
El conflicto en el centro logístico de Supermercados Coto entre el camionero Hugo Moyano y el mercantil Armando Cavalieri por el «control» de 700 empleados continúa activo a pesar de la «tregua» que sellaron los sindicalistas.

Pero, con otra intensidad, siguen mostrándose los dientes. La semana pasada, los dos recurrieron a la Comisión Arbitral de la CGT para exponer, por escrito, los fundamentos legales sobre los que apoyan el reclamo para sí de la representación de los afiliados en disputa.

La larga presentación de Camioneros lleva la firma de Moyano, mientras la de Comercio la patrocina Jorge Bence, de la filial en Lomas de Zamora, que abarca Esteban Echeverría, territorio del conflicto.

• Argumento

Las presentaciones ya comenzaron a ser analizadas por los miembros del tribunal sindical que preside Oscar Mangone (Gas) y completan Carlos Sueiro (Aduana), Jorge Sansat (Aeronavegación), Julio Scheantarelli (SUPE) y Luis Campos (Carga y Descarga).

En los escritos, tanto Moyano como Cavalieri -vía Bence- sostienen su postura inicial. Moyano, con el conocido argumento de que todo aquel que trabaja sobre ruedas y con volante le pertenece; Cavalieri, amparado en el vasto «y afines» que abarca su gremio.

La pulseada, en ese marco, ingresó en una instancia técnica que podría, de todos modos, arribar a una negociación política entre las partes. De hecho, es probable que en los próximos días la Comisión Arbitral convoque a una
« mediación» para ensayar una salida incruenta.

Por lo pronto, la voluntad expresada por
Moyano y Cavalieri es evitar el engorro judicial. Ocurrió cuando estalló una crisis similar a la de Coto, pero con los trabajadores de Carrefour, donde existió una resolución a favor de Camioneros que luego Comercio apeló.

Ayer, fuentes de la CGT confiaban en que no se llegaría a esa instancia y valoraban que
Moyano y Cavalieri hubieran aceptado someterse a una resolución administrativa dentro de las oficinas de Azopardo. «Los dos están apostando a una resolución pacífica», aseguró el vocero.

Nadie, de todos modos, arriesga un pronóstico. En rigor,
Moyano decidió bajar el ímpetu de su avanzada cuando entrevió que sus compañeros del Consejo Directivo -así se lo hicieron saber- pusieron en riesgo que lo respalden como jefe único si continuaba con su política expansionista.

Hay, entonces, una carrera contra el tiempo. En julio,
Moyano debería ser proclamado secretario general de la central para lo cual, salvo por los forcejeos con Susana Rueda, ya no parece haber trabas.

En tanto, si no se alcanza un acuerdo de partes, técnicamente en 40 días la Comisión Arbitral debería emitir un fallo resolutorio sobre a qué gremio pertenecen los 700 trabajadores de Coto que, sobre un total de 1.300 empleados,
Moyano quiere para sí.

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