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Hugo Moyano
La pulseada, en ese marco, ingresó en una instancia técnica que podría, de todos modos, arribar a una negociación política entre las partes. De hecho, es probable que en los próximos días la Comisión Arbitral convoque a una « mediación» para ensayar una salida incruenta.
Por lo pronto, la voluntad expresada por Moyano y Cavalieri es evitar el engorro judicial. Ocurrió cuando estalló una crisis similar a la de Coto, pero con los trabajadores de Carrefour, donde existió una resolución a favor de Camioneros que luego Comercio apeló.
Ayer, fuentes de la CGT confiaban en que no se llegaría a esa instancia y valoraban que Moyano y Cavalieri hubieran aceptado someterse a una resolución administrativa dentro de las oficinas de Azopardo. «Los dos están apostando a una resolución pacífica», aseguró el vocero.
Nadie, de todos modos, arriesga un pronóstico. En rigor, Moyano decidió bajar el ímpetu de su avanzada cuando entrevió que sus compañeros del Consejo Directivo -así se lo hicieron saber- pusieron en riesgo que lo respalden como jefe único si continuaba con su política expansionista.
Hay, entonces, una carrera contra el tiempo. En julio, Moyano debería ser proclamado secretario general de la central para lo cual, salvo por los forcejeos con Susana Rueda, ya no parece haber trabas.
En tanto, si no se alcanza un acuerdo de partes, técnicamente en 40 días la Comisión Arbitral debería emitir un fallo resolutorio sobre a qué gremio pertenecen los 700 trabajadores de Coto que, sobre un total de 1.300 empleados, Moyano quiere para sí.




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