22 de febrero 2005 - 00:00

Demoran pliego de Schiaffino

José Pampuro
José Pampuro
El Senado no tratará el pliego del brigadier Eduardo Schiaffino como nuevo jefe de la Fuerza Aérea esta semana y, en el mejor de los casos, podría darle ingreso para recién comenzar el debate la semana próxima.

Entre la presión del radicalismo por conseguir que José Pampuro concurra, aunque más no sea a informar a las comisiones de Defensa de ambas cámaras y el conflicto que sigue en pie por los dos únicos temas previstos para una hipotética sesión el próximo jueves -la modificación a la tasa especial sobre el gasoil y el proyecto que cambia el marco regulatorio del gas en garrafas-, no existían ayer demasiadas posibilidades de asegurar que los senadores se reunieran. Sí habrá sesión preparatoria para confirmar a todas las autoridades del cuerpo durante 2005.

Ayer por la tarde, el gobierno no había enviado aún al Senado el pliego de Schiaffino. Los senadores justificaron la demora por el complejo esquema de reacomodamiento de la Fuerza Aérea que tiene que llevar adelante el gobierno después de haber dado de baja a casi toda la línea de brigadieres. Hasta anoche no se conocía aún la lista completa de qué oficiales deberán pasar a retiro.

Eso justifica, en parte, la demora. Pero existen otros conflictos que conspiran contra la tranquilidad en el Senado. Para hoy sólo está prevista como actividad que Guillermo Vilas reciba la medalla de honor Senador Domingo Faustino Sarmiento -una suerte de máxima condecoración que otorga el Senado y que se ha vuelto muy popular desde que Daniel Scioli asumió la presidencia del cuerpo- por su «capacidad y perseverancia, que lo convierten en un verdadero ejemplo para la sociedad».

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Esa tranquilidad contrarrestalas presiones que existen por parte de la oposición por los proyectos en lista para tratar: la modificación a la tasa del gasoil y el GLP. Los senadores quieren modificar el proyecto porque temen un traslado a precios de la nueva tasa convertida en alícuota -que pasa de 18,5% a 20,5%- y tampoco se quieren convalidar los fondos que pasan al sindicato de camioneros para no alimentar más la caja de Hugo Moyano.

Con ese escollo -el radicalismo se niega a votarlo-, los peronistas pretendieron avanzar con la «ley de las garrafas». El santacruceño
Nicolás Fernández, jefe de la Comisión de Minería, Energía y Combustible, prometió ayer evitar cualquier posibilidad de que un nuevo marco regulatorio para la comercialización del gas en garrafa dispare el precio cuando en realidad la norma está armada para bajarlo.El problema es que, una vez más, los lobbies llegaron al recinto del Senado, también para complicar la sesión. La Confederación de Cooperativas de Gas Licuado protestó contra los cambios que quieren introducir los senadores, a lo que Fernández retrucó: «Esto molesta y genera operaciones de todo tipo. Este marco tiene el consenso de más de 95 por ciento de los productores y los fraccionadores de GNC, y no existe una sola manifestación de usuarios en su contra».

Pero fuera de lo que opine Fernández, con ese panorama más los conflictos dentro del PJ por la crisis generada en torno a las responsabilidades por el tráfico de drogas en Ezeiza, muchos preferían no sesionar.

No quiere el peronismo darle una tribuna a la UCR hasta que no se haya negociado cómo serán los informes del gobierno al Congreso. Sabe que, de haber sesión, ésta podría transformarse en un dolor de cabeza para el oficialismo, que debería salir a responder lo que todavía no tiene en claro: qué sucedió en Ezeiza.

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