Mientras el Gobierno porteño intenta ampliar la obligatoriedad escolar, en el distrito se acumulan denuncias de vecinos por supuestas deficiencias en el servicio de comedores de las escuelas primarias.
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Desde la Legislatura porteña y de la defensoría del pueblo se hicieron investigaciones en ese sentido, entre otras la de los legisladores peronistas Jorge Mercado y Guillermo Oliveri.
De acuerdo con esa documentación, el Gobierno de la Capital Federal envió una circular a todos los colegios en marzo pasado comunicando que, debido a la emergencia económica, los concesionarios del servicio de comedores podían variar el menú «y su secuencia» sin que ello sea motivo « de objeción alguna».
Por caso, en algunos colegios ya no se les da leche a los chicos, sólo mate cocido. En uno de los casos inspeccionados se notó que la cocinera «rechazó la carne por mal olor».
Según los legisladores, incluso a las empresas se les habría concedido «cupo por encima de los techos con los que precalificaron», es decir, más raciones de las pactadas originalmente.
Entre otras presuntas irregularidades con respecto a la baja calidad y cantidad de los menús escolares, los legisladores observaron que «se cuenta con 13 nutricionistas para 540 establecimientos y durante 178 días de clase un número importante de colegios no fue inspeccionado».
Además observaron los diputados que «varias empresas concesionarias tienen domicilios coincidentes y vehículos comunes».
Por cada alumno que almuerza en las escuelas porteñas, que prácticamente todas son de doble jornada o turno, se paga de $ 2,20 a $ 2,30 por menú como arroz con lentejas y mandarina.
En otro sentido, los informes señalan que «en más de 90% de las escuelas existe menú diferenciado para los docentes, incluso en 20% de los casos constaba en los remitos».
« También observamos que en algunos casos el mismo personal que limpia sirve la comida, que a su vez se almacena junto a los artículos de limpieza», agregó Oliveri.
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