Los kirchneristas Nicolás Fernández (Santa Cruz), Miguel Pichetto (Río Negro) y José Pampuro
(Buenos Aires) lideraron la ofensiva oficialista en el recinto. Los radicales Ernesto Sanz
y Gerardo Morales coordinaron a la oposición.
El gobierno tuvo varias oportunidades ayer para evitar llegar al momento en que el tablero de votación del Senado indicaba un empate en la votación por las retenciones móviles, pero no las utilizó. La razón es una sola y el propio Miguel Pichetto la explicó en el recinto: tenía instrucciones del gobierno -específicamente de Cristina de Kirchner- de no conceder un cuarto intermedio, como pidió Julio Cobos, y obligar al vicepresidente a desempatar la votación.
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El único intento por frenar la derrota del gobierno partió de José Pampuro. Minutos antes de que Cobos ingresara al recinto, se reunió con él en la Presidencia de la Cámara. Fue entonces cuando le ofreció que se ausentara del estrado en el momento de votar y lo dejara en su lugar para garantizarle así un voto más al gobierno que lo librara de perder la votación o que votara a favor de las retenciones.
Cobos se negó y le explicó que tenía su decisión tomada: «Yo tengo mis convicciones», terminó. Para ese momento, el mendocino Ernesto Sanz hablaba en el recinto y reclamaba la presencia del vicepresidente en el Estrado.
El proceso había comenzado más temprano. Miguel Pichetto tuvo el primer indicio de que Cobos votaría en contra del gobierno por la tarde, cuando el vicepresidente se encerró en su despacho con su esposa e hijas, se supone que para tomar una decisión que se sabía complicada.
Sólo unos minutos más tarde,tanto Cobos como los bloques se enteraban de que el resultado de la votación estaba empatado. En ese momento, estaba hablando en el recinto el socialista Rubén Giustiniani y ya era público que el santiagueño Emilio Rached votaría en contra de las retenciones, consagrando así el empate. Fue entonces cuando el vicepresidente se comunicó con Alberto Fernández para que el gobierno accediera a pasar a un cuarto intermedio después de la votación empatada para comenzar a negociar un proyecto alternativo que solucionara la crisis.
De nuevo el jefe de Gabinetese negó a aceptar esa solución, por lo que obligó a Cobos a votar.
Pero ninguna de esas acciones explica por qué el gobierno llegó a la alternativa de perder la votación sin tratar de impedirlo en el último momento. En el kirchnerismo aseguran que fue una suma de razones.
Una semana antes de la votación, Pichetto le había comunicado a la Casa Rosada que el número estaba ajustado y que no tendrían mayoría. El gobierno tenía entonces unos ocho senadores sobre los que podría operar, pero al final de la semana no había conseguido convencer a ninguno. Ni siquiera a la riojana Teresita Quintela.
A esa inacción del área presidencial se sumó la situación frente a la votación de las retenciones. «Una suspensión de la sesión hubiera sido insoportable.Con la plaza con manifestantes y el campo en Palermo, cualquier resultado era una pérdida para el gobierno», decía ayer el kirchnerismo en el Senado. «Era muy arriesgado intentar otra cosa». El gobierno eligió entonces la vía Cobos ante la imposibilidad de conseguir algún voto o sacar a algún senador del recinto.
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