1 de octubre 2001 - 00:00

Desactivó Europa al menos 30 impactantes ataques terroristas

París - Los grupos terroristas que destruyeron el World Trade Center de Nueva York prepararon acciones igualmente espectaculares en Europa -al menos 30, según los servicios de inteligencia italianos-, entre ellas hacer estallar un helicóptero cargado de explosivos sobre la embajada estadounidense en París, asesinar a los líderes de las principales potencias mundiales durante la pasada reunión del G-8 en Génova y llevar a cabo una serie de ataques desde el aire contra Londres y otras capitales europeas e incluso contra el Vaticano.

Todo esto surgió de las investigaciones que se desarrollan simultáneamente en Gran Bretaña, Francia, Italia, España y Alemania, donde las fuerzas de seguridad están revelando la existencia de una red de células islamistas, hasta ahora durmientes pero sumamente extremistas, aliadas en una especie de «holding del terror» a Osama bin Laden, quien las financia y entrena.

En ese sentido, el premier británico, Tony Blair, afirmó en la última jornada que las pruebas contra Bin Laden son «poderosas» e «indiscutibles».

Es que según dio a conocer una investigación del dominical británico «The Observer», uno de los nexos centrales de esta turbia trama es Djamel Beghal, un argelino de 36 años detenido en el aeropuerto de Dubai hace un par de meses. Beghal, miembro de Takfirwal-Hijra, una organización islamista extremista incluso en los términos de Bin Laden, pasó los últimos años en Gran Bretaña reclutando para su causa fanáticos en las mezquitas de la periferia de Londres. Cuando fue arrestado, estaba regresando a Europa desde Kabul, la capital afgana, tras pasar un año en un campo de entrenamiento de Abu Zabeida, un estrecho colaborador de Bin Laden y uno de los hombres más buscados por el FBI. Su objetivo, una vez de vuelta en el Viejo Continente, era dar la orden de ejecución de una serie de ataques espectaculares contra blancos norteamericanos.

El diario «El País» también publicó en su última edición que más de 200 ciudadanos de origen árabe sospechosos de pertenecer a grupos terroristas viven desde hace años en España, donde la policía controla sus movimientos. Si bien esas células islamistas permanecían inactivas en territorio español, las fuerzas de seguridad se dedicaban principalmente a avisar a los otros países europeos cuando su seguridad estaba amenazada, asegura el periódico.

Un ejemplo de esto fue cuando en enero de 1995 la policía española previno a sus colegas franceses de una ola de atentados, que tuvo lugar sólo seis meses después. Los españoles obtuvieron este dato de una persona próxima al GIA que, cansada de vivir en Alemania, cambió su permiso de residencia por información.

Otra figura crucial de esta conspiración terrorista mundial es
Lofti Raissi, un piloto argelino arrestado la semana pasada en Gran Bretaña, señalado por el FBI como el hombre que entrenó por lo menos a 4 de los pilotos kamikazes de los atentados del 11 de setiembre, incluido el terrorista que tomó los controles del avión de American Airlines que se estrelló sobre el Pentágono.

De Gran Bretaña, se sabe, también vinieron 11 de los secuestradores suicidas de los ataques a Estados Unidos: tres iban en los dos aviones que destruyeron las Torres Gemelas, tres viajaban en el aparato que cayó en Pennsylvania y otros dos en el que se estrelló sobre el Pentágono.

• Otro arresto

Otro hombre conectado a los atentados que también fue arrestado en Gran Bretaña es Kamel Daoudi. Este francés de 23 años, que ya fue extraditado a ese país del que había huido mientras se desarrollaba un operativo policial en el que fueron arrestadas otras siete personas, pertenece a la red de Beghal. Según la policía, Daoudi, en cuya casa se hallaron equipos para preparar bombas, ocupaba un lugar importante en la estructura del grupo. Además, pruebas presentadas por el servicio de contraespionaje DST en París señalan que Bin Laden aprobó las relaciones entre Takfir, el grupo de Beghal y el GIA (Grupo Islámico Armado) argelino. La evidencia, además, resultó vital para entender la metodología del multimillonario saudita, al revelar cómo terroristas de distintos países y organizaciones, pero todos fervientes antioccidentales, se habían unido bajo una misma bandera.

Con todos estos datos, la policía y las agencias de inteligencia europeas pudieron esclarecer que toda esta nebulosa terrorista radicada en Europa planeaba ataques contra el consulado estadounidense en Marsella, contra la catedral de Estrasburgo, los cuarteles de la OTAN en Bruselas y un complot para asesinar al presidente
George W. Bush y los principales líderes mundiales haciendo estrellar un avión durante la reunión del G-8 en Génova. En ese momento, las medidas de seguridad se extremaron a tal punto que las autoridades italianas dispusieron misiles tierra-aire para proteger la cumbre. Los servicios secretos en Italia, donde también se llevaron a cabo importantes detenciones, creen que se habían planeado en Europa hasta 30 acciones de este tipo, incluida una contra el Vaticano.

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