Desde la Iglesia afirman que "se descomprimió" la crisis con el Gobierno
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Así, Oesterheld señaló que por ese motivo actuó la Conferencia Espiscopal -que aglutina a todos los obispos del país- porque existía el riesgo de que "a uno de sus miembros se le impidiera desarrollar su actividad".
Asimismo, señaló que ahora comienza otra etapa que tiene que ver con la relación entre "Estado y Estado", en clara referencia a las negociaciones que deberá llevar adelante el Gobierno argentino con la Santa Sede, encargada del nombramiento y remoción de los obispos.
En ese aspecto, aclaró que el Episcopado no tiene "intervención" ya que su tarea, reiteró, se limitó a salir a cuestionar lo que parecía una actitud de impedir a Baseotto cumplir con su misión religiosa.
"El Episcopado tiene que hablar cuando un obispo se ve impedido del ejercicio de su ministerio. Ese es el punto donde debe comenzar a actuar, porque si el impedimento sucede estamos ante un precedente gravísimo", aclaró.
Con respecto a la forma en que el Poder Ejecutivo manejó la polémica, entablada por las declaraciones de Beasotto contra el ministro de Salud, Oesterheld planteó que el mejor camino debió haber sido "un diálogo profundo y serio" con El Vaticano ya que así, "seguramente se hubiera encontrado una solución".
En ese escenario, el vocero del Episcopado reconoció que, a su entender, el Gobierno tiene "estilo de llevar este tipo de conflictos con denuncias altisonantes" y planteó que son cuestiones que se pueden resolver "de otra manera".
Oesterheld dijo que las declaraciones de Baseotto tienen como tema central al aborto.
De hecho, las críticas que había hecho Baseotto al ministro de Salud -le envió una carta en la que recordaba un pasaje bíblico en el que se dice que "el que escandalice a los pequeños merecería que le aten una piedra de molino al cuello y lo tiren al mar- estaban centradas en opiniones del ministro a favor de la despenalización del aborto y del reparto gratuito de preservativos.
Oesterheld reconoció que el gobierno nacional dice "que no tiene un proyecto" en favor de despenalizar el aborto, pero luego planteó que existen declaraciones del ministro que "preocupan".
"El Gobierno dice que no hay un proyecto en esa dirección, y no hay por qué no creerle. Pero hay declaraciones de algunos ministros que son sintomáticas y nos preocupan", afirmó.
En ese sentido, concluyó: "Sería muy grave que en vez de discutirse este tema (el aborto) de frente entre todos se esté utilizando la descalificación de los hombres de la Iglesia que se preocupan por estos temas".




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