1°) Las muertes de los piqueteros Maximiliano Kosteki (25 años) y Darío Santillán (21 años), del grupo de extrema izquierda Coordinadora de Desocupados Aníbal Verón, fue en la calle y ambas producto de perdigones de plomo de la Policía Bonaerense. Kosteki recibió tres impactos, uno en cada pierna y el restante en el pecho según la autopsia, informaban. El hecho de que sus compañeros en lugar de inmovilizarlo en el lugar donde cayó herido lo hayan llevado al interior de la estación de trenes de Avellaneda apresuró su muerte que, según la autopsia, fue por desangramiento.
2°) En una de las innumerables fotografías y filmaciones que posee el Poder Judicial, se pudo determinar nítidamente que una parte de los policías llevaba en la bandolera cartuchos rojos que, efectivamente, corresponden a perdigones de plomo y no de goma.
3°) No se ha podido aún determinar qué policía disparó sobre Kosteki pero se sabe que fue un efectivo. El silencio en que se mantiene el detenido comisario Alfredo Franchiotti (se niega a declarar) impide saber hasta ahora si hubo efectivamente policías en los techos de algunos lugares desde donde pudieron haber disparado aunque se comprobó que los efectivos de calle, como se dijo, también tenían cartuchos con balines de plomo.
4°) Quedó descartado definitivamente que la Prefectura Naval y sus efectivos presentes en el lugar sean autores de los disparos. El único testigo que afirmó esto le llevó al fiscal un balín que le pegó en la clavícula y rebotó al piso. Pero los peritos han determinado que ese balín está achatado como nunca sucede con los que penetran directamente al cuerpo. Esto significa que el perdigón que recibió el testigo fue de rebote en una empalizada, por lo cual su observación inmediata hacia adelante de los efectivos de la Prefectura y su acusación de que le dispararon está descartada porque provino de un lateral donde había efectivos de la Prefectura o eventualmente de tiradores policiales ubicados en los techos.
5°) De las declaraciones de testigos surge que el líder ultra Santillán, de cuya agresividad y violencia hay múltiples pruebas fotográficas y fílmicas, fue uno de los que llevó a Kosteki al interior de la estación de trenes de Avellaneda y las últimas palabras que se le registran fueron «rajen ustedes que a lo sumo me detendrán y cagarán a palos». Por eso se quedó junto al caído y ya a punto de expirar Kosteki, cuando ingresaron a ese lugar el comisario Franchiotti y otros efectivos, señalaron los hombres de la Justicia.
6°) Efectivamente, los compañeros de Santillán, uno de los cuales le estaba haciendo respiración boca a boca a Kosteki, huyen y se queda Santillán que luego aparece muerto también por una perdigonada de plomo.
7°) Las declaraciones hasta ahora tienden a coincidir que uno de los cuatro policías detenidos es el que disparó contra el líder piquetero. Más exactamente se tiende a ubicar al autor entre el comisario Franchiotti y el cabo 1ro. Alfredo Acosta.
8°) «En cualquier fuerza policial de aquí y de cualquier parte del mundo y también lo comprende cualquier persona, disparar y más casi a quemarropa contra una persona aún agresiva pero sin armas como era Santillán, es una monstruosidad» decía ayer un magistrado bonaerense y los federales asentían.
9°) Aunque no hayan participado directamente de los hechos se considera como de grave irresponsabilidad que el comisario de Lomas de Zamora, al que correspondía la conducción del grupo policial, no haya estado presente allí ese día alegando que su ausencia se debía a la necesidad de permanecer en su domicilio por el recaimiento de una operación de cadera que le hicieron tiempo atrás. Constantemente este comisario deja su puesto al segundo en mando que tampoco concurrió ese día a Avellaneda y el operativo, entonces, terminó en manos del comisario Franchiotti, al que se considera en la Justicia una especie de «Rambo» envalentonado por su experiencia que proviene de sucesivas intervenciones en hechos de calle inclusive con actuación frente a barras bravas. Como avanza el sumario se considera que Franchiotti planificó muy mal y actuó peor en el operativo de vigilar el Puente Pueyrredón, inclusive en la forma en que ubicó a los efectivos a sus órdenes. Concluyó el diálogo.
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