Durante la jornada de ayer, Alberto Fernández se reunió con el expresidente chileno Ricardo Lagos, quien reforzó los gestos de unión lanzados ayer por el primer mandatario argentino y el jefe de Estado trasandino, Sebastián Piñera.
Durante la jornada de ayer, Alberto Fernández se reunió con el expresidente chileno Ricardo Lagos, quien reforzó los gestos de unión lanzados ayer por el primer mandatario argentino y el jefe de Estado trasandino, Sebastián Piñera.
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“Lo he dicho siempre, Chile y Argentina, espalda con espalda. Lo dije hace veintitantos años atrás en el Congreso argentino. Uno mira el Atlántico y el otro mira el Pacífico, pero juntos podemos enfrentar mejor ese mundo globalizado”, aseguró Lagos al exponer en un encuentro de la fundación que encabeza.
El exmandatario chileno calificó a Alberto de “viejo amigo” con el que tiene “una relación muy larga”, y ponderó el rol cumplido por Fernández como jefe de Gabinete de Néstor Kirchner, cuando intervino para destrabar las diferencias entre ambos países en la cuestión del comercio del gas.
Sobre este punto, Lagos recordó: “Mientras fui gobierno y tuvimos algunas dificultades con el gas, y cada vez que las cosas se complicaron, teníamos al otro lado de Los Andes a alguien que nos ayudaba. Ahora, lo que hemos hecho es ponernos al día ante los desafíos de hoy. Muchos siguen con los valores del siglo XX y no se dan cuenta que estamos en el siglo XXI”, manifestó. Además, dejó claro que América Latina “debe tener las relaciones adecuadas con Estados Unidos, China y Europa”, y consideró que la región “nunca estuvo tan disgregada” como en la actualidad.
Guiño
Alberto Fernández dio un discurso ayer en la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) y la Argentina recibió un guiño de su secretaria ejecutiva, Alicia Bárcena, quien resaltó las medidas implementadas por el país durante la pandemia. También avaló la reestructuración de la deuda externa con acreedores privados.
Bárcena se refirió al “amplio paquete de medidas de asistencia a las empresas y a la población -argentina-, cuya magnitud estuvo a la altura de aquellos países con una mejor situación fiscal previa a la pandemia”.
En ese sentido, mencionó el programa de Asistencia al Trabajo y Producción (ATP), a través del cual “el Estado pagó la mitad de los salarios a empresas privadas con caídas en su facturación”, y el Ingreso Familiar de Emergencia” (IFE) de $10.000, u$s13, para los asalariados informales e independiente por un total de nueve millones de personas y que se extendió en tres oportunidades”.
Bárcena tampoco olvidó que se pudo “controlar la sobrecarga del sistema de salud, evitar el congestionamiento y combinar medidas de aislamiento con inversiones de rápida ampliación para evitar que la capacidad hospitalaria del sistema público pudiera colapsar”.
Por otra parte, la funcionaria apuntó a la “reestructuración de la deuda pública con actores privados, en moneda extranjera, con una aprobación mayoritaria, consiguiendo una importante reducción de la tasa de interés sobre la deuda reestructurada”.
En esa línea, dijo que “es un alivio muy fuerte la postergación de los vencimientos de los próximos cinco años, por más de u$s42.000 millones”, y que dicho “alivio no sólo da sustentabilidad a la deuda publica en el largo plazo, sino que va a ser crucial para apuntalar la recuperación pospandemia”.
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