Día oral de los Kirchner, hoy, casi San Perón en la Plaza

Política

Como una reparación al daño provocado por las "puebladas" del último fin de semana contra el gobierno, Néstor Kirchner confirmó -luego de ciertas dudas y algunas discrepancias- que hoy habrá un acto, en Plaza de Mayo, en apoyo del gobierno de su esposa. Generosa disposición del PJ, con algunas ausencias nuevas (Mario Das Neves, en apariencia), para servir de auditorio a la principal oradora: Cristina. Se ha exprimido la organización al máximo, tanto que habrá asueto en la Universidad, en el Congresoy hasta en escuelas porteñas. Casi un San Perón. No es lo mejor, quizás, para ser rescatado de su historia.

A las 12, excepto por los colectivos y subtes, la Ciudad quedará en pause: no será por una protesta opositora sino por un paro convocado por la CGT para «facilitar» que sus afiliados concurran a Plaza de Mayo al acto anticampo que encabezará Cristina de Kirchner.

Toda una paradoja: mientras cuestiona el paro rural, la Casa Rosada por intermedio de la CGT congelará la actividad. Nostalgias del segundo peronismo, el gobierno dictará de facto un medio feriado ad hoc para garantizar multitudes al show oficialista.

Todo para que esta tarde, a las 15, la Presidente pueda mostrar su segunda «Plaza del Sí» masiva en poco más de dos meses. El 1 de abril, a 20 días de fijar las retenciones móviles, arrinconada por la protesta del campo, Néstor Kirchner le armó una movilización. Pero, a diferencia de aquella jornada iniciática, ahora el peronismo mostrará varias grietas: gobernadores, alcaldes y caciques sindicales expresaron sus reservas sobre la convocatoria. Sin embargo, alineados, casi todos estarán hoy en la Plaza.

Frente a las versiones sobre una eventual suspensión del acto, que comenzó a prepararse el sábado luego de los cacerolazos posdetención de Alfredo de Angeli, fue el propio ex presidente quien se puso, ayer, al frente del armado y la convocatoria.

Como jefe del PJ nacional, desde un hotel céntrico, escoltado por el secretario general de la CGT, Hugo Moyano y el gobernador de Buenos Aires, Daniel Scioli, Kirchner invitó «a todos los argentinos» a la Plaza de Mayo «en defensa del sistema democrático».

Otra vez, el oficialismo pondrá a sus distintas vertientes en las calles. Para sumar volumen, para garantizar concurrencia, la CGT dispuso su paro y tanto el gobierno nacional, como la provincia y las intendencias dispondrán un asueto para aquellos que vayan al acto.

El extremo, según denunció ayer la Federación de Universitarios de Buenos Aires (FUBA), es que al mediodía dejarán de dictarse clases en la Universidad de Buenos Aires (UBA) por disposición de autoridades y el cese de los gremios no docentes.

De ese modo, según el paneo que hacían anoche en la Secretaría General de la Presidencia, a cargo de Oscar Parrilli, los alcaldes del conurbano aportarán estructura del PJ, los gremios a sus afiliados y los grupos piqueteros a sus columnas de militantes.

  • Calle vs. calle

    En su origen, con el fantasma de Fernando de la Rúa al acecho, Kirchner tembló ante las manifestaciones callejeras críticas. Los cacerolazos que terminaron con el gobierno aliancista lo persiguieron, a poco de iniciar su gestión, de la mano de Juan Carlos Blumberg.

    La secuencia de protestas, que tuvo el lunes su expresión más explosiva, empujó al patagónicoal juego de confrontarmultitudes con multitudes. Por eso, reforzó -a pesar de las observaciones- la organización del acto programado para esta tarde.

    La táctica es, entonces, contraponer tumulto propio al tumulto opositor. «Si otros se movilizan es correcto, si nosotros organizamos un acto dicen que es una provocación», se enojó ayer Kirchner.

    Ante esa necesidad, el gobierno reactivará la desvaída Concertación. De hecho, en los afiches y spot de TV que llaman al acto, reaparece la marca electoral del kirchnerismo: Frente para la Victoria, sello que intenta expresar la diversidad en el planeta K.

    El mismo recurso usó la Presidente cuando, por cadena nacional, invitó a «esta Plaza de Mayo que ya no es de los peronistas» porque «esas mujeres de pañuelos blancos la convirtieron en la Plaza de todos los argentinos». Kirchner, antes, habló «de la histórica Plaza».

    Bordeó, incluso, la ironía degradante: «A algunos les gusta golpear cacerolas, a nosotros (los peronistas) nos gusta ir a la Plaza» se ufanó para la carcajada fácil de los dirigentes que lo acompañaron en la conferencia de prensa.

    De todos modos, el PJ será sólo uno de los actores que «moverá» para la segunda «Plaza del Sí» cristinista. La melange K amontonará a Hugo Curto con Jorge Capitanich, a Moyano con Hugo Yaski y a Scioli con Hebe de Bonafini. También a sectores del socialismo K, a radicales por Kirchner y a sectores de la Juventud Peronista.
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