Las especulaciones, que siempre rondan el bloque peronista, comenzaron esa noche armando teorías conspirativas sobre la toma del recinto del Senado.
Pocos de los sentados esa noche creyeron que el mero conflicto gremial por una diferencia de $ 50 en los sueldos pudiera disparar semejante escándalo que paralizó a uno de los poderes del Estado.
Esos cuidados en el lenguajequedaron justificados cinco minutos después cuando llegaron de sorpresa el propio
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